24 mayo 2019
El Popular

De frente y de perfil

En juego el futuro del PRD

Por Ramón ZURITA SAHAGÚN. / mayo . 08, 2017.

Las circunstancias pusieron al PRD en una encrucijada que puede llevarlo a un nuevo inicio, bastante halagüeño o al hundimiento como partido político según los resultados electorales del cuatro de junio, especialmente en lo que concierne al Estado de México.

La renuencia a sumarse a una candidatura de unidad con Morena, por parte de los dirigentes y del candidato al gobierno de la entidad, hacen ver que el partido del sol azteca tiene confianza en salir bien librado de este trance.

Es cierto que a su abanderado, Juan Zepeda, se le conceden pocas oportunidades de triunfo, pero también lo es que puede quedar en un honroso tercer lugar, desplazando a otro competidor que inició por encima de él en las encuestas.

Los perredistas saben que una buena votación por parte de Zepeda les podría proporcionar el oxígeno suficiente para negociar, con quien sea, rumbo al 2018.

El resultado del Estado de México es más importante para ellos que un nuevo triunfo en coalición que podría darse en el gobierno de Nayarit u obtener algunas alcaldías en Veracruz, donde van de la mano con el PAN, ya que en ambos casos los triunfos serían de los candidatos panistas, como ha venido sucediendo en tiempos recientes.

Y es que los resultados obtenidos por el PRD en comicios estatales han sido decepcionantes cuando van solos y las victorias en alianza con el PAN son simples espejismos en la mayoría de los casos.

Lejos están aquellos tiempos en que el PRD aliado con los partidos de izquierda o incluso solo ponía al candidato y, además de ello, ganaba.

Figuras como las de Ricardo Monreal, Alfonso Sánchez Anaya, Gabino Cué, Leonel Godoy, Lázaro Cárdenas, Leonel Cota, Graco Ramírez, Silvano Aureoles, Arturo Núñez, Zeferino Torreblanca, Ángel Heladio Aguirre, Juan José Sabines y por supuesto Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, parecen ya no encontrarse dentro de las filas de este partido.

Desde el triunfo de Silvano en Michoacán en 2015 los perredistas no han ganado nada solos y, por el contrario, perdieron dos bastiones, Guerrero y Oaxaca.

Pero en este lapso, desde que iniciaron los triunfos perredistas en 1997, un gran número de esos exgobernantes ya no militan en el partido del sol azteca.

Cuauhtémoc Cárdenas, su fundador y primer presidente nacional renunció a la militancia, ahora tiene simpatías, pero hasta ahí.

Ricardo Monreal el segundo gobernante en ganar con las siglas del PRD, es jefe delegacional en Cuauhtémoc, aspira a su segundo gobierno, ahora en CDMX y milita en Morena.

Leonel Cota, exgobernador de Baja California Sur, sigue su camino por los distintos partidos, después de ser priista, perredista y de Nueva Alianza entre otros.

Zeferino Torreblanca, exgobernador de Guerrero fue candidato del PAN a la alcaldía de Acapulco en los pasados comicios estatales.

Ángel Heladio Aguirre, exgobernador de Guerrero está satanizado después del papelón realizado como gobernante.

Marcelo Ebrard es simpatizante de Morena, mientras que Andrés Manuel López Obrador preside ese partido político y aspira a una tercera candidatura presidencial.

Claro que al perredismo le quedan cuatro gobernantes, de donde podría surgir su candidato presidencial, aunque solamente tres de ellos militan en el partido, Graco Ramírez, Arturo Núñez y Silvano Aureoles y el cuarto es externo, Miguel Ángel Mancera.

Ese cuarto parece no importarle el futuro del partido que lo llevó al poder y analiza la posibilidad de competir como independiente, sin el lastre de un partido que en tiempos recientes tiende a desmoronarse.

La incertidumbre en que se encuentra el PRD, pocos días después de celebrar el 28 aniversario de su fundación es grande.

De ahí que el resultado de los comicios mexiquenses pueda incidir a favor o en contra de su futuro.

Son muchos los que consideran que la única ruta que le queda al PRD hacia 2018 es la de la alianza, sea con el candidato de Morena o del PAN, según definan sus dirigentes y consejeros.

La otra alternativa es la mencionada de postular a Mancera como su candidato, lo que no les garantiza el triunfo, pero si una buena captación de sufragios.

Cosa contraria sería la de ir con candidato propio (es decir, militante) como podrían ser Graco Ramírez o Silvano Aureoles, ambos con bajo perfil y poco conocimiento de los electores, por lo que consideran pocos votos para ellos.

De ahí que una buena dotación de votos en el Estado de México le daría la posibilidad de negociar mejores condiciones hacia una eventual alianza o hasta convencer al jefe de gobierno de CDMX de que son una buena opción para abanderarlos en los comicios presidenciales de 2018.

Por lo pronto, lo desangelado del 28 aniversario contrasta notoriamente con la gran concentración de unos días antes en el Zócalo de CDMX y que sirvieron para resarcir un poco las heridas ocasionadas por el éxodo de los senadores hacia Morena.

El revuelo de AMLO

El ultimátum de AMLO con respecto al futuro de alianzas de la izquierda con el partido que él preside con rumbo al 2018 sorprendió en víspera del segundo debate entre candidatos a gobernador del Estado de México.

Surge después de la negativa de Juan Zepeda para unirse al proyecto de Delfina Gómez y anticipan la posibilidad de que la candidata de Morena comienza a descender en las preferencias ciudadanas, por lo que busca que declinen a su favor los candidatos de PT y PRD a esa entidad.

Email: ramonzurita44@hotmail.com

Te puede interesar