20 abril 2019
El Popular

Bregando

Los toreros acaban con la fiesta de los toros

Por Jaime OAXACA. / abril . 25, 2017.

No todos, porque algunos son muy majos, pero existen toreros que están haciendo esfuerzos para terminar con la tauromaquia. No de una puñalada, la estrategia es hacerlo poco a poco, sin que se note.

Por una parte sonríen ante las cámaras, hacen declaraciones de respeto, de integridad, de valor, de vocación, de bravura, de lucha a favor de la fiesta de los toros, quieren ser considerados como héroes.

Es cierto que los toreros son todo eso, pero los que engañan se auto convierten en pillos.

Escondiditos borran todo lo que declararon. Actúan a las mátalas callando, hipócritamente.

Las empresas anuncian corridas de toros. Eso implica animales con cuatro años de edad cumplidos, con presencia de adultos y las cornamentas íntegras.

Casi nunca es cierto. Salvo honrosas excepciones. Lo que se lidia en diferentes plazas del país, dista de lo que ofrecen las empresas.

Por supuesto que son los toreros los que resultan beneficiados porque son quienes ponen la panza enfrente, aunque económicamente también ganan las empresas, hasta los ganaderos se llevan una rebanada del pastel.

La gente del toro dice que cualquier animal de lidia puede herir e inclusive matar. Tienen razón. Si grandes y chicos matan, porque no lidian los grandes para emocionar al público.

Esporádicamente salen toros bien presentados, con edad, bureles que impongan miedo y respeto a los aficionados. El pasado sábado hubo una de Torreón de Cañas en Texcoco y el domingo una de Jaral de Peñas en Aguas; pero no es lo común, en casi en todo el país de realizan parodias taurinas.

Algunas de las figuras extranjeras son quienes imponen condiciones para que se lidien reses pequeñas con guantes de box en los cuernos. Lo importante es su comodidad, lo demás no les importa.

Miran a México como un pueblo de segunda categoría, que no les merece el menor respeto. Por otro lado, la sumisión de las fuerzas vivas taurinas nacionales justifica el comportamiento de esos tipejos.

En Puebla, por ejemplo, se dio la primera corrida de feria el pasado viernes, en el cartel estuvieron dos divos españoles: Enrique Ponce y Pablo Hermoso de Mendoza.

Son como el demonio, buenospa’l cuento quienes integran el equipo de los toreros españoles, son como delincuencia organizada. Me enteré que los animales de Marrón no fueron aceptados por chicos, Pablito se comprometió a cambiarlos. Ya vienen, ya vienen, era todo lo que decía su gente. Nunca llegaron, lo que sí llegó fue el viernes de la corrida, los secuaces de Mendoza se aventaron la puntada de decir que la policía detuvo en la carretera el camión en que traían los toros.

Como lo de Fernando de la Mora estaba muy chico, creo que ni siquiera lo trajeron a la plaza, esos animalitos los había escogido Ponce. La empresa trajo dos de Coyotepec y dos de Los Encinos muy chicos, éstos elegidos por Ponce. Quique no quiso sortear, sólo eligió sus toros, ninguno de los alternantes se opuso. Héctor Gabriel, quien tomaba la alternativa, debió conformarse con mentarle la madre mentalmente.

Total, se lidiaron novillos de Marrón para Pablito y novillos de Los Encinos para Quique.

Los españoles hacen muy mal en pisotear la fiesta mexicana, su justificante es que están en otro país.

Seis días antes de lo de Puebla, se realizó la Corrida de la Resurrección en La Ranchero Aguilar de Tlaxcala, el ganado que se lidió estuvo igual o peor que en Puebla.

Sólo que en Tlaxcala no había ninguna figura extranjera: los toreros fueron de Tlaxcala: Alberto Ortega El Zapata, lo animalitos también fueron de ganaderías tlaxcaltecas: Rancho Seco y Vicencio; desconozco el nombre pero la empresa fue de Tlaxcala.

No son los extranjeros, es el medio mexicano. Duele decirlo: los toreros acaban con la fiesta de los toros.

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