18 julio 2019
El Popular

Stalingrado

Autoritarismo y democracia

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / abril . 22, 2017.

México vive tiempos aciagos, donde el quehacer político y esperanza social de una democracia, es suplantada por el autoritarismo. Gracias al neoliberalismo y sus tecnócratas criollos, es como nos imponen fórmulas económicas, apegadas a una política de mercado: jamás, en beneficio social.

El autoritarismo es un fenómeno muy frecuente en los países subdesarrollados. Regímenes autoritarios han caracterizado en varios lustros la vida política de África, de Asia, de América Latina. Los pueblos esperanzados por la llegada de la democracia, fueron eliminando momentos trágicos de totalitarismo, mismos que pasan por la prueba de fuego, que impone la política económica de los grandes capitales.

El autoritarismo se usa como fórmula difamatoria en la polémica política diaria, sin tener muchas veces una idea precisa de su esencia, de sus delimitaciones y diversas apariencias. En este caso, es un exceso o, incluso, un abuso de la autoridad; lo usamos generalmente como antónimo de democracia y libertad. “Autoritaria” denominamos en el lenguaje cotidiano a una persona cuando no tolera contradicción y se impone a los demás. Por el otro lado encontramos la actitud de una servil e incondicional sumisión a órdenes de superiores.

Destaca el autoritarismo tanto a nivel individual y cultural como a nivel estructural del sistema político. Ambas dimensiones están relacionadas entre sí y requieren de cierta congruencia. Si la cultura, o sea el conjunto de valores y actitudes que dirigen el comportamiento de los ciudadanos difiere demasiado de las estructuras políticas, se genera una tensión que pone en peligro la estabilidad del régimen. Aclarando que cuando dicha conducta atenta contra los intereses de las mayorías, éstas protestan para exigir justicia; por lo que el autoritarismo actúa con fuera y represión.

En México, se ha manejado que, al culminar la revolución de 1910, se empieza a intentar dibujar una democracia. Que, luego de 70 años, de monopartidismo en el poder, con Vicente Fox, la alternancia da respuesta al clamor democrático. Más bien, los tecnócratas del salinismo, son quienes encuentran la fórmula de ir castrando esos sueños y anhelos, porque el individualismo, la mecanización del individuo, la privatización de la dignidad y sentimientos de identidad social, no caben en el proceso capitalista neoliberal, siendo los tecnócratas criollos, quienes van forjando la sumisión, la disposición de creer ciegamente en la autoridad y obedecer esmeradamente a los superiores que converge con la disposición a despreciar e, incluso a atacar a supuestos inferiores y débiles, aceptados solamente como víctimas. La personalidad autoritaria se caracteriza por la intolerancia frente a la ambigüedad, la necesidad psíquica de un orden rígido y jerarquizado altamente estereotipada de pensamiento y conducta, para imponer su política económica dentro del sistema y gobierno, no importando qué disfraz de partido político se emplee, puesto que se alternan PRI y PAN, para empatar intereses.

Recurrentemente, se efectúan elecciones para elegir a representantes, dando así, que se ejerce la democracia; sin embargo, este juego macabro no cobra sentido porque luego de asumir el poder o legislaturas, nos enteramos que cada vez más, se aleja el origen de este país posrevolucionario, donde la Constitución es despojada de su sentido social al ser manipulada para beneficios personales y de grupo. Cuando el pueblo intenta convocarla, la intolerancia acusa de estar en contra del desarrollo. Lo largo y ancho de la patria está marcada por cicatrices que emanan dolor, angustia, coraje, sangre de un pueblo que nos ha impuesto su criterio de nación.

Cuando dentro del sistema intenta corregir o dar un sentimiento social, es eliminado políticamente o, físicamente (Colosio), si dentro de ello es el pueblo, el rigor de las leyes se aplica, sin llegar a establecer que se intenta apegarse a la justicia para exigir de ella un acto de democracia por el bien del pueblo. Si no se puede parar la protesta, el autoritarismo aplica su método ya sea justificando el acto delictivo, encarcelando o demandando, como también recurriendo al último paso, asesinando a civiles y líderes. El país es una enorme fosa común, de frontera a frontera.       

Claro que juegan al autoritarismo-democrático, para poder enfatizar que existen libertad y justicia, donde tenemos una “democracia” participativa. Cuestión que, en los hechos, no es así, porque el poder va en sentido opuesto a sus dichos, encaminándose por vericuetos legales para justificar sus actos de corrupción e impunidad.

Desde el salinismo encontramos que la partidocracia y cleptocracia despojan al pueblo y nación del presente, sin expectativas de futuro, disfrazando la pobreza y marginación, con programas paliativos. Mientras, la élite en el poder, goza de dicho despojo.

Se supone que la democracia posee el valor básico de “igualdad”, donde se promoverá una expansiva y equitativa participación de los ciudadanos tanto en la toma de decisiones como en la distribución de los bienes, asimismo una reducción paulatina de la distancia entre gobernantes y gobernados en los diferentes ámbitos de la vida. Como se ve, esto no sucede en México, porque en cada periodo sexenal, en las legislaturas, etcétera, el poder es sublime que no es de este mundo, donde todo se perdona, o casi todo. Cuando no es posible tapar la coladera ni disfrazar el mal olor que desprende, se escogen ejemplos para encarcelarlos: Gordillo, Javier Duarte, Andrés Granier, Jesús Reyna, Mario Villanueva, presos. Otros, la libran como Rodrigo Medina y Humberto Moreira; otros más en fuga: César Duarte. Son unos ejemplos, otro, que al final salió libre, Raúl Salinas. Por cierto, cuando se le cuestiona con evidencias de su pésima gestión, como también de altos niveles de corrupción y asesinatos de civiles y líderes sociales, Carlos Salinas de Gortari contesta: “Es política ficción”. Periodistas asesinados, miles de desaparecidos; pobreza, marginación, privatización, son ejemplos donde el autoritarismo-democrático, no nos respeta por cinismo.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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