20 abril 2019
El Popular

Bregando

Frutos de Frutos

Por Jaime OAXACA. / abril . 11, 2017.

Los alumnos de la Escuela Taurina de Puebla que dirige el torero Gustavo García Solo, tuvieron su debut frente a ganado bravo. De los treinta y tantos pupilos que toman clases, más o menos la mitad se echó al agua en un ruedo portátil, que se colocó en el interior de la Universidad Mesoamericana, ubicada en el sur de la ciudad angelopolitana.

El doctor Salvador Calva Morales, rector de dicha universidad, festejó su cumpleaños el pasado 7 de abril. Siendo el cumpleañero un buen aficionado al toro, decidió darse de regalo la satisfacción de apoyar a un grupo de soñadores, quienes, vestidos de corto, debutaron como toreros; éstos correspondieron la generosidad, brindando su actuación al rector.

La toreada, por supuesto, no fue a muerte, los alumnos de diversidad de edades están tiernos, taurinamente hablando. Las becerras y becerros de la dehesa tlaxcalteca de Zotoluca fueron los sinodales para medir el valor de los alumnos.

Solo empezó con la escuela, abierta para todos los que quieran aprender a echar la capa.En diciembre pasado en un parque público de la colonia San Manuel en Puebla,decidió que los sábados y domingos darían clases de tauromaquia, ya agregaron los martes, entre los alumnos está su chaval a quien le está dando el mal de montera.

Que si los alumnos se van a hacer profesionales o no, nadie lo sabe. Al propio Manolete, en sus inicios le dijeron que se dedicara a otra cosa porque nunca se haría torero; los debutantes por lo menos serán buenos aficionados. También torearon algunos becerritos ya avanzados.

Lo importante es que en Puebla, con un futuro taurino poco halagüeño, se está desparramando una semilla que seguramente germinará.

La primera escuela taurina profesional en México la fundó Ojitos en la ciudad de León, Guanajuato. Inició clases el 1 de mayo de 1904.

Actualmente, unos cuantos aficionados al toro saben que existió ese gran pedagogo taurino al que la fiesta mexicana le debe muchísimo, a la fecha quedan algunas ramas de aquel tronco. El escritor Guillermo Ernesto Padilla, en el libro El maestro de Gaona, narra quien fue Saturnino Frutos Merino Ojitos.

Nació el 5 de septiembre de 1855 en el Zas del Jarama, población aledaña a Madrid, España. Falleció en la ciudad de México el 25 de octubre de 1913.

Ojitos fue parte de la cuadrilla de Salvador Sánchez Frascuelo el día que Ponciano Díaz tomó la alternativa en Madrid, en Julio de 1889. Ponciano se lo trajo a México incorporándolo en su cuadrilla, poco tiempo duró con el ídolo nacido en Atenco.

Saturnino siguió toreando en otras cuadrillas, a veces mataba toros porque no estaba reglamentada la alternativa; anduvo por casi todo el país. Fue empresario taurino, puso un hotel, una cantina, un comercio, una ladrillera, inclusive una escuela taurina en Saltillo, misma que desapareció por falta de recursos económicos.

En una charla de café con Ramón López, banderillero en retiro y empresario de la antigua Plaza México, Ojitos le dijo: “La fiesta en este país alcanzaría gran esplendor porque en México existe una cantera de toreros con madera de lo mejor, si lo sabré yo que he andado un largo rato rodando por ahí. Lamentablemente la mayoría de los toreros carece de los medios para su desarrollo artístico, se pasan la vida puebleando hasta terminar en el más oscuro anonimato”.

Los alumnos que tuvo Ojitos a lo largo de su carrera de maestro fueron: Rodolfo Gaona, Samuel Solís, Fidel Díaz, Prócoro Rodríguez, Pascual Bueno, Antonio Conde, Manuel Rodríguez, Daniel Morán, Eustolio Martínez, Antonio Prieto Rivera, Rosendo Trejo, Refulgente Álvarez, Carlos Lombardini, José López, Luis Güemes, Juan Aguirre Conejo Chico, Manuel Calderón, Cenobio Esparza, Luis Freg, Ernesto Pastor, Miguel Gallardo, Antonio Ortega El Marinero y Carlos García.

En varias partes del país, existen una buena cantidad de escuelas taurinas, alguna debiera llamarse Saturnino Frutos Ojitos, porque a más de un siglo de distancia se siguen cosechando frutos de Frutos.

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