21 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Réquiem al pueblo

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / abril . 01, 2017.

Un axioma guerrillero, sentencia: “La conciencia nos dicta presentar batalla y desdeñar a la muerte. Por lo que no es patriota quien habla de amor a su país, sino quien está dispuesto a entregar su vida por él”.

La obligada cita, corresponde al mismo tiempo, a todo líder social y periodista, quienes, con valor ético, levantan la voz para exigir justicia. En el caso del periodismo, es obligación el dar cuenta de cada acto corrupto e impunidad que cometen quienes se sienten amos del poder, violentando el derecho y Constitución.

A través de la historia, líderes sociales como personas que antes de violar sus derechos, permanecían en el anonimato, sin protestar o exigir justicia, en cuanto la corrupción hace acto de aparición, despreciando, humillando, violando leyes en contra del pueblo, es cuando emergen actos de protesta. La casta divina en el poder, los denuncia de ser populistas y terroristas, con el fin de justificar la represión de encarcelar a los manifestantes, también ignorando, desvirtuando leyes, archivando proclamas, demandas amparos. Si aun así no pueden parar o aniquilar la protesta, la represión hace acto de parición. Los aparatos ideológicos y de represión del Estado, son aplicados violentamente para desvirtuar, maquillar, desinformar al pueblo; si esto no sirve, entonces la fuerza física entra en acción. Claro está que se justifica el poder, diciendo que es “por el bien y estabilidad nacional”.

Los signos del poder, no tienen límites, porque su ineficacia para ubicar el origen de la protesta que radica en la corrupción, les impide establecer mecanismos legales para llegar a un entendimiento con el pueblo, la violencia y el terror, es el mecanismo para aniquilar la lucha social. El terrorismo político casi siempre tiene por escenario regiones donde existe la opresión social y nacional. En los últimos años el desenfreno de la violencia política en México adquirió grandes dimensiones. Crece el número de asesinatos, ejecuciones, desapariciones y secuestros políticos, asaltos a los locales de las organizaciones y partidos políticos, robo de documentos, choques callejeros y actos vandálicos.

La violencia política tiene raíces en el capitalismo y aparece como un deforme monstruo engendro del mundo basado en la injusticia y la desigualdad, sobre todo en estos momentos cuando la tensión social se agudiza, debido a la crisis que se profundiza y propaga abarcando la economía, la política, la cultura y la moral, aumenta el terrorismo, convirtiéndose en fenómeno general y diario.

Los tecnócratas en el poder desde los ochenta, en su ambición desmedida por enriquecerse, aliándose con nefastos intereses del capital extranjero, son causantes de la desesperación social. Entre ello, cada sexenio, a la fecha, funcionarios que tienen un papel en las finanzas como en dependencias de capital estratégico para la soberanía, como Pemex y CFE, contribuyen a su desmantelamiento para privatizarlas. También lograron el empobrecimiento del campo, reducción de las conquistas laborales, etcétera.

Cuando se agrava las crisis sociales, el terrorismo con apoyo de la reacción se convierte, de actos de individuos solitarios y provocadores desesperados, en amenazante fenómeno social al cual apelan las clases dominantes tratando de impedir las protestas sociales.

Si agregamos que, desde los cuarenta, del siglo 20 a la fecha, la represión del sistema está presente. El movimiento ferrocarrilero, el magisterial, de médicos, el 68, 10 de junio…, el movimiento zapatista, la masacre de Acteal, El Charco y más, dejan a una nación, sin posibilidad de legalidad para el pueblo. La descomposición económica y social, deriva en el recrudecimiento del narcotráfico, que, desde el gobierno de Felipe Calderón y con Ernesto Peña Nieto, se recrudece otro modelo de terrorismo, donde son miles de ciudadanos asesinados o desaparecidos; entre ellos, están incluidos líderes sociales y pueblo, que se manifiestan contra la injustica, como los 43 normalistas desaparecidos. La nación es una fosa común, porque diariamente son descubiertos terrenos con cadáveres, donde las autoridades fingen atender.

Campesinos e indígenas padecen terrorismo, ya sea de los narcos o de empresas mineras que recurren a amedrentar, fincar cargos falsos, para detenciones arbitrarias a los campesinos e indígenas, como en Chihuahua, donde los rarámuris son un ejemplo denigrante.

La ejecución de Miroslava Breach es una consecuencia; la periodista asesinada en Chihuahua el 23 de marzo pasado reportó la infiltración del crimen organizado en la política, con la imposición de candidaturas.

Miroslava se condujo siempre con entereza: “Soy consciente de que el oficio periodístico crítico conlleva riesgos inmensos, sobre todo en una entidad como Chihuahua, donde la oleada de violencia de los últimos años mantiene en la zozobra a periodistas, a campesinos e indígenas que defienden sus tierras y a defensores de derechos humanos… a los chihuahuenses en general. Temo por mi vida, siempre los animo a mantener la dignidad de exigir justicia: No hay que detenernos”.

Las amenazas de muerte que la tenían inquieta se cumplieron el jueves 23 a las 7 de la mañana, mientras a bordo de su camioneta esperaba a que su hijo de 14 años saliera de casa para llevarlo a la escuela. Hombres armados se acercaron. Su cuerpo recibió ocho tiros. En el lugar quedó una cartulina: “Por lengüona. Ahora sigue tu gobernador. (Firma) El 80”.

123 periodistas asesinados en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, según el recuento de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Aún más. El homicidio de Miroslava Breach es el tercero en lo que va de 2017 y el segundo en apenas cuatro días, luego de que el pasado 19 de marzo el periodista Ricardo Monlui fue asesinado en Yanga, Veracruz. Este 29, el periodista Armando Arrieta Granados, jefe de redacción del periódico La Opinión, en Poza Rica, Veracruz, fue herido a balazos cuando llegaba a su casa.

En nombre de todo líder social, ciudadanos y periodistas asesinados, debemos mantenernos en lucha por la justicia. Existen muchos César Duarte Jáquez, quienes, por su perversidad, no deben quedar impunes sus delitos. Hasta siempre.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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