21 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Conciencia Falsa: Golem

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / marzo . 11, 2017.

El neoliberalismo es apocalíptico per se, en cuanto a que se creó con fines de explotación de las naciones empobrecidas y, con ello, sus pueblos, restringiendo o sometiéndolas a hacer a un lado sus constituciones, sus soberanías; a machacar o eliminar derechos laborales, y otras condiciones de garantía de dignidad de vida, para generar sociedades atomizadas e individualistas.

Desde el siglo 19 y gran parte del 20, es cuando los movimientos sociales en contra de toda injusticia, dan origen a nuevas reglas y leyes, en beneficio de los pueblos, sobre todo con Carlos Marx y Federico Engels, quienes desarrollan teorías sobre los métodos y conductas del capitalismo, quien persigue objetivos de incremento de sus capitales, en menoscabo de toda libertad y garantía social. Es tal el ambiente de luchas sociales, que el capitalismo ejerce conductas de represión, al grado de que el capitalismo justifica su conducta punitiva, para salvar al mundo de los peligros de la democracia, por parte de “agitadores y terroristas”. Son conceptos que justifican para acusar a los movimientos sociales.

Si bien, Marx y Engels desarrollan el concepto de “Conciencia Falsa” como método de ubicar y analizar a una sociedad condicionada, con el tiempo, Lenin la emplea como “Ideología proletaria”. Geroge Lukács y Luis Althusser, conservan su sentido original de “Falsa Conciencia”. “Ideología” significó cualquier conjunto de conocimientos o creencias, verdaderas o falsas, que estuvieran condicionadas socialmente. En el caso del capitalismo, sus teóricos sostienen que la ideología es un sistema organizado de creencias irracionales, aceptadas por autoridad, que cumplen una función de dominio sobre los individuos. En ese plano, fijan su postura autoritaria, excluyendo y marginando todo pensamiento popular en defensa de sus intereses de clase: insisto, son señalados de agitadores, terroristas y populistas.

De ahí que el capitalismo recurre a citar conceptos como: Libertad, democracia, sentido social, bien común, moral, buenas conductas, etcétera, como forma de evadir el fondo de los problemas generados por ellos, contra derechos sociales todos que emiten mensajes para deformar actos de protesta, en cuanto a ideas que declaran tener actores y no por la función objetiva que realmente cumple, juzgar: por ejemplo, la tendencia política de un partido o  de un gobierno por sus declaraciones y discursos y no por las medidas que toma.

Son dados a imponernos intereses particulares, de clase, como intereses generales, como “Por el bien del desarrollo de la Nación”, escondiendo que se apropian de la Constitución y leyes que derivan, para cometer delitos en contra del pueblo. También sus enunciados de “valor” (de cúpulas elitistas) que nos venden como enunciados de hechos. Tales enunciados los podemos encontrar e ir descifrando el carácter manipulador del capitalismo internacional como criollo en la Ideología alemana y en la Miseria de la filosofía de Marx y Engels. La ideología burguesa es hacer y ocultar sus intereses y preferencias, propios de un grupo social se disfrazan, al hacer pasar por intereses y valores universales, y se vuelven así aceptables por todos, donde sus prejuicios de clase moralista que pretenden imponernos, cuando nos parece responder a prejuicios y preferencias a un grupo o a una época.

La era Trump es la demostración total del verdadero papel cruel del capitalismo, en cuanto a la persecución de todo extranjero, so pretexto de dañar la moral y economía de su nación, sin considerar que Norteamérica nació de una devastación económica y empobrecimiento de pueblos en sus naciones, que se refugian en EU, nación que es de inmigrantes. En cuanto a México, retrocedamos y revisemos el contenido de Destino Manifiesto, donde es la esencia de nuestras calamidades, sobre todo, de la mentalidad del imperio gringo.

En la Alemania nazi, si hemos leído El diario de Ana Frank, nos transmite la angustia de la persecución del nazismo contra los judíos, pero, en la historia burguesa, citan brevemente que también comunistas, socialistas, libres pensadores, gitanos, etcétera, los condujeron a campos de concentración y exterminio. Las notas periodísticas que dan cuenta de cómo los aparatos de seguridad gringos persiguen a indocumentados, cómo son tratados y expulsados, el referente es el nazismo.

Solamente nuestro aprendiz a humano Luis Videgaray, al declarar que sigue aprendiendo sobre diplomacia, continúa realizando acuerdos con los amos gringos, él se la cree o es cínico apátrida, como todos los de su calaña. La gran mayoría de políticos y empresarios que se formaron educativamente en Gringolandia, adquirieron sentimientos ajenos a México, imponiéndoles doctrinas capitalistas tecnócratas, que no tienen idea de las necesidades reales de una nación subdesarrollada como México. Sus resultados están a la vista: desempleo, abandono del campo y miseria del campesinado; destrucción de grandes sectores empresariales y comerciales. Abandono y saqueo de PEMEX, CFE, etcétera, para justificar su privatización.

PRI y PAN, desde los ochenta, renuncian a sus principios doctrinarios; el PRD nace bajo una necesidad social, luego, traiciona a sectores sociales al venderse al capital. Ante la crisis social, el pueblo desdeña y desconfía de dichos partidos, es cuando el sistema hace nacer o abortar engendros de aparentes partidos enanos, para que sean su complemento y seguir engañando al pueblo. Ya no tienen identidad social, difunden una concepción de falsa conciencia, para inducir que velan por el pueblo, en los hechos, nos traicionan siempre. Tal es el caso de la privatización de los energéticos, del derrumbe educativo, del desgaste de servicios de salud; pero, el más cruel, es la “reforma laboral” aprobada el martes 21 de enero del presente, donde los diputados federales les brinda a los patrones el derecho a decidir qué enfermedades son laborales y cuáles no, es decir, ahora, si usted sufre alguna enfermedad o accidente laboral, ya no recibirá el 100 por ciento de su sueldo, porque entre empresario y sindicato charro, son quienes le dirán hasta dónde tiene la  empresa obligación constitucional, vulnerando todo derecho laboral. Por lo que ahora nos tocaría entre 60, 40 o 30 por ciento de indemnización. Así o más claro.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx                        

*Analista político y de prospectiva social

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