17 octubre 2018
El Popular

La opinión del Búho

La bandera rasgada

Por José Juan ANZURES. / marzo . 07, 2017.

El pasado viernes 24 de febrero se celebró el día de la Bandera Nacional. En ceremonia solemne en el Campo Marte, el presidente de la República, junto con otros altos mandos, rindió homenaje a nuestra bandera, solo que en el evento hubo un desafortunado suceso; al activar el presidente el mecanismo que iza la bandera, ésta empezó a ondear vertiginosamente debido a los fuertes vientos que soplaban esa mañana, la bandera se atoró con una estructura metálica, se rompió y se izó rasgada.

De inmediato empezaron los memes y críticas en Internet y redes sociales, pero más allá de la burla simplona, el suceso da para reflexionar sobre la veneración a nuestros símbolos patrios. Los símbolos patrios son representaciones visuales o verbales que pretenden difundir los mitos, leyendas y valores sobre los que se funda un país, tienen su origen con el nacimiento de los Estados liberales y pretenden propagar e imprimir la identidad nacional en sus ciudadanos.

En nuestro país, los símbolos patrios son la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional. Los dos primeros han evolucionado con el paso del tiempo pero conservan los mismos rasgos distintivos con los que nacieron en la Independencia de México; el Himno Nacional se cantó por primera vez en 1854 como un recurso para incrementar el sentimiento mexicano después de haber perdido la guerra con Estados Unidos y la mitad de nuestro territorio.

El respeto e incluso el amor a estos símbolos suele hacerse “por las buenas”, mediante conductas repetitivas por parte de la población (algunos podrán llamarle adoctrinamiento) como su enseñanza en los colegios, los honores a la bandera todos los lunes, el canto del himno nacional en distintos eventos, tanto públicos como privados, entre otros. Pero cuando no sé respetan estos símbolos el Código Penal Federal contempla sanciones a su ultraje y no son pocas las personas, nacionales y extranjeras, que se han visto afectadas.

En 2004 el cantante Luis Miguel estrenó su disco “México en la piel”, pero en la contraportada del Disco se incluyó una bandera de México en tonos sepia contraviniendo así la ley de la Bandera el Himno y el Escudo Nacional que prohíbe alterar las dimensiones y colores del lábaro patrio.

En 2007 Paulina Rubio tuvo que pagar una multa por retratarse desnuda con la bandera mexicana en la edición española de la Revista Cosmopolitan. En 2014 en la ciudad de Monterrey la cantante norteamericana Miley Cyrus frotó sus glúteos con una bandera de México que alguien del público le había lanzado; la Secretaría de Gobernación abrió un procedimiento y multó a la cantante.

Para celebrar la victoria de México ante Camerún en el pasado Mundial de Futbol de Brasil, Thalía publicó en Instagram una imagen de ella envuelta en una bandera de México; la Secretaría de Gobernación no tomó ninguna represalia ya que la cantante no se envolvió en la bandera, sino que superpuso la imagen con Photoshop. Más polémico me parece el caso Sergio Witz, un poeta que fue condenado a prisión por escribir sobre la bandera como un pedazo de tela que no le representaba nada.

En una época en la que se pensaría que el nacionalismo y las costumbres decimonónicas están en desuso, parece por el contrario que la veneración a los símbolos patrios se vuelve más importante que nunca; basta con observar el llamado reiterado a cambiar nuestra imagen de whats por una bandera mexicana para mostrar nuestra unidad e identidad.

En efecto, en el momento en el que nos encontramos necesitamos de esos símbolos y esos formalismos para sentirnos orgullosamente mexicanos, pero en vez de eso vemos ondear en el aire una bandera desgarrada (algunos ya han dicho que es muestra de la situación de nuestro país).

Si la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional, así como el Código Penal son a veces tan rigurosos en su cumplimiento y el Manual de mantenimiento de la Bandera de la Secretaría de la Defensa Nacional señala que las personas encargadas de extender el lábaro patrio deben evitar que se enganche con arbotantes, árboles o algún objeto que esté en el perimetraje del asta bandera, porqué entonces se rasgó la bandera y peor aún, porqué se permitió izar una bandera rasgada. Este pasado 24 de febrero no se veneró a nuestra bandera, más bien se le ultrajó y, lo más triste, que fue en el día de su cumpleaños.

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