18 julio 2019
El Popular

Stalingrado

Inestabilidad y crisis de poder

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / enero . 21, 2017.

Trump es ya un gran dolor de cabeza a nivel mundial, ante cada una de sus amenazas que ha emitido contra empresas y naciones, mismas que ya iniciaron a pronunciar planteamientos de elaborar respuestas contundentes de cumplirlo, al grado que están afilando espadas.

Ahora resulta que Obama, se declara defensor de la democracia, quien estará atento para actuar e impedir que Trump conduzca a la nación gringa por caminos tortuosos y de lamentables consecuencias. Ya los legisladores Demócratas, advierten que no estarán presentes en el acto de protesta presidencial.

En Estados Unidos, como en México, las castas políticas, al no actuar con justicia social, al negarles sus derechos más elementales y otros relevantes, condujeron a caer en la manipulación de resentimientos ocultos, mismos que derivan en un presidente enfermo y sin escrúpulos, quien desde cómo logra su poder económico, nos advierte que él es la radiografía del imperialismo en crisis, quien su voracidad ha conducido a la nación más poderosa del mundo a someter a naciones y pueblos a sus intereses, aplicando métodos de dinamitar democracias, provocar golpes de estado, masacres de pueblos, asesinando opositores y ciudadanos que gritan libertad. También generando inestabilidad económica y financiera, para una acumulación de capital salvaje. La impunidad del capital y de las armas, le ha permitido a los halcones la posibilidad histórica de pretender ser los amos.

Dicho proceso de descomposición de los grupos políticos en cada turno presidencial, en su camino de proteger a los gansos salvajes capitalistas y financieros, arrasaron con las expectativas de vida digna de su pueblo, quien ha sido reducido a un proceso penoso de marginación y empobrecimiento, donde la vida glamorosa que vende de ser la tierra o nación de las libertades como de la esperanza, se fue derrumbando, derivando en una derrota del partido Demócrata. Los asesores de Trump, operaron en exaltar al máximo todo resentimiento, incluso racial, encallando ese pensamiento de superioridad frustrada en contra de México, que proviene desde que nace como nación, gracias a un pensamiento anglosajón y puritano llamado “DESTINO MANIFIESTO”. Hoy, una vez más, dicho destino nos alcanzó y nos somete a una grave encrucijada como pueblo y nación.

La bravata patriótica de Trump, de momento, cobra sentido entre cierto sector de su pueblo votante. El problema es que, como presidente de dicha nación, lo asumirá entre una atomización peligrosa como paradójica, porque los ojos y voces de quienes no votaron por él, están en cada sector social, productivo y político, quienes serán ya, el punto de quiebre de su mandato, de una persona voluble, miope, soberbio y ególatra. Condición que, en él, vieron los capitales agresivos, a un ente manipulable a sus intereses, sin medir consecuencias de inmediato.

Trump nos acusa de ser oportunistas y sacar provecho de su nación, cuando nuestra historia compartida nos habla de invasiones militares, robo de la mitad de nuestro territorio, de doblegar a gobernantes a su libre albedrío, mismos que cumplen al pie de la letra los caprichos de un imperio. Ahora resulta que amenaza a la Ford y otras armadoras de automóviles de sacar sus inversiones de México, so pena de castigarlas con mayores impuestos, entre otras lindezas de este tipo enfermo.

Ante la llegada de los tecnócratas al poder en los ochenta, bajo una mentalidad neoliberal, junto con personas que se asumen de intelectuales, incluyendo a todos los que se formaron en las universidades gringas que fueron moldeados a su estilo capitalista, son quienes dieron al traste con no dirigir una política de gobierno a emprender un desarrollo tal que nos permita sostener, defender y desarrollar plenamente nuestra soberanía. No, apostaron por un TLC, privatización de bienes nacionales, abandono del campo, empobrecimiento de la educación, marginación; explotación laboral deformando leyes mismas, etcétera. Condiciones que han favorecido a los gringos en todo. Trump, con sus ambiciones y presiones contra México, también se irá contra el poder financiero, empresas petroleras y más, que nos tienen sometidos y robando nuestras riquezas naturales, sometiéndonos a la soga financiera y productiva. Claro que es una forma del juego imperialista.

Los tecnócratas son los principales culpables de nuestro triste destino. Desde el gobierno federal  algunos gobernadores, incluyendo a Rafael Moreno Valle, sueñan con decir a la ligera que se emprenderán acciones en proteger a nuestros hermanos que sean expulsados a México, incluso, la cámara de Senadores también parte de esa diarrea mental; es decir, si no fueron capaces de impedir que nuestros hermanos se fugaran a la nación de la esperanza, al desarrollar condiciones económicas y productivas ¿cómo nos apoyarán y protegerán? Si un tal Videgaray es quien propició una crisis diplomática y presidencial al promover que Trump llegara al país, luego lo “despiden”, para imponerlo como “canciller”, mismo que declaró ser un ignorante en la materia. Claro, en el poder absurdo todo y más se puede, mientras sigan cometiendo mayor desastre presupuestal, saqueando empresas de gobierno para venderlas en calidad de chatarra, en lugar de forjarlas y apoyarlas con tecnología para que sean competitivas a nivel mundial. No, prefieren que la historia los juzgue como otro Santa Anna o Porfirio Díaz.

Somos una nación frágil, así como políticamente apáticos, castrados de identidad, por quienes así nos han forjado. Pretenden que seamos miopes y sin capacidad de comprensión lógica de nuestros derechos. Lógico, porque desde la educación, pasando por medios de comunicación, con ejemplos gringos, nos impiden encontrarnos y ver más lejos de lo que nos castran. Trump será quien ocasione una respuesta de ira social en México, acumulada por el triste destino tecnócrata. Al tiempo.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

* Analista político y de prospectiva social

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