26 mayo 2019
El Popular

Tómelo con calma

Gasolinazo doloroso e inevitable

Por Fernando MORA. / enero . 07, 2017.

El pasado miércoles el presidente Enrique Peña Nieto decidió interrumpir su periodo vacacional de fin de año para dar paso a los esperados ajustes en su gabinete. Nada nuevo. Ni sorpresas. Peña Nieto dio la espalda a lo más destacado de su equipo: Claudia Ruiz Salinas, quien no necesariamente era lo mejor como canciller, pero que durante poco más de cuatro años mostró ser lo más profesional de la administración peñista.

Una funcionaria que aprende, y rápido, la encomienda; que siempre se apegó a la disciplina institucional en torno de su jefe y al equipo. En su relevo llega Luis Videgaray Caso, el amigo del presidente, un hombre inteligente, preparado; que en principio reconoce no saber nada de diplomacia, y anticipa una nueva curva de aprendizaje en las relaciones internacionales de nuestro país. ¿Estaremos como para eso en un escenario internacional como el que ahora se presenta?

El relevo en la Secretaría de Cultura con el arribo de María Cristina García Cepeda fue algo institucional y esperado. Con relación a los incrementos en los precios de las gasolinas, Enrique Peña Nieto se mostró inseguro, falto de liderazgo; sin transmitir la mínima confianza intentó convocar a la sociedad a estar unida y asumir los incrementos como una acción impostergable —dados los ajustes en el mercado internacional del petróleo.

Es aquí donde comienzan las dudas y el gran malestar de la sociedad. Hace dos años y bajo el argumento de la baja en los costos del crudo, comenzaron los incrementos en los precios de las gasolinas. Ahora por los aumentos en las tarifas de los energéticos se pretende justificar nuevas elevaciones en una acción que resulta contradictoria a los argumentos del propio gobierno federal. En este escenario, Peña Nieto dijo entender el malestar y el enojo de la ciudadanía, lo cual no queda claro dada la gran distancia que día con día es mayor entre los gobernantes y la sociedad.

Lo que parece incomprensible, inadmisible e injustificado para los mexicanos es el hecho de que seamos un país productor de petróleo y se fijen precios elevados a combustibles, quedando al descubierto la tasa del IEPS a gasolinas, que es superior a una cuarta parte del valor de los carburantes. Para todos resulta inexplicable que nuestro país importe los combustibles al carecer de infraestructura para refinar el petróleo, y más aún que en el extranjero Petróleos Mexicanos comercialice gasolinas a la mitad del precio que en nuestro territorio, seis pesos por litro en Houston, Texas; bajo el argumento de que es otro mercado y tienen que estar en condiciones de competir.

Ante la incapacidad para explicar lo inexplicable ha llamado la atención la forma en que durante las últimas dos semanas los funcionarios públicos decidieron dejar sólo al titular de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, enfrentando malestar social y demandas ciudadanas. En el escenario no han aparecido el secretario de Energía, ni el director de Petróleos Mexicanos, en fin, pareciera que el sector energético desapareció o que los mexicanos no merecemos que las autoridades competentes del sector den la cara, expliquen lo que sucede, y dejen en claro la situación que enfrentamos.

Mientras tanto, los gobiernos estatales y municipales se han uniformado para brindar apoyos económicos en servicios, y resarcir el gasolinazo que hoy aqueja a la ciudadanía.

Tómelo con atención. Ante el malestar de poco más de diez días sin explicación clara de las autoridades que justifique el incremento a las gasolinas, la sociedad comenzó la semana con manifestaciones y acciones de repudio a la autoridad. Máxime cuando ha quedado al descubierto que funcionarios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial reciben como prestación el pago de combustibles.

El gobierno federal ha sido incapaz de informar con claridad los acontecimientos violentos que se registran. Lo que ha dado pie a especulaciones sin fundamento, así como a la convocatoria de violencia en redes sociales. Las autoridades locales del Estado de México y de la Ciudad de México han salido tarde e inoportunamente y en horas se ha generado una psicosis que da pie a que la ciudadanía interprete los hechos como una provocación de los gobernantes para generar temor. En otras palabras: contrario a lo que en principio pudo haberse pensado, ahora se cree que todo obedece a una estrategia para evitar que este día la gente salga a las calles ante la convocatoria para manifestar su repudio, al gobierno de Enrique Peña Nieto.

No faltan quienes a estas alturas ya señalen al gobierno de Estados Unidos como responsable de una estrategia para, con disturbios y violencia, tumbar a Enrique Peña Nieto y que Luis Videgaray pueda acceder a la Presidencia de la República, lo cual parecería de película, pero en México ya hemos perdido la capacidad de asombro y todo puede suceder.

Tómelo con Preocupación. Y ¡sí!, las amenazas lanzadas hace unos meses por Donald Trump comienzan a materializarse. El pasado martes, Ford Motor Company, después de 90 años de presencia en nuestro país, anunció la cancelación de una inversión por 1,600 millones de pesos en una planta automotriz, que sería instalada en el Parque Industrial de la Ciudad de San Luis Potosí. Amenazó a General Motors y el jueves llegó hasta la japonesa Toyota el aviso de imposición de fuertes impuestos fronterizos a la producción de automóviles fuera de los Estados Unidos.

Así las cosas, día a día se observa un negro panorama ya no sólo para México, sino para todos los países con el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca. El gobierno mexicano, salvo tibias declaraciones del secretario de Economía, no se ha manifestado al respecto; esperamos la pronta reacción sobre el tema y las acciones de Luis Videgaray Caso.

tomeloconcalmacolumna@gmail.com

* Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana. Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo

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