22 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

El retrato de Dorian Gray

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / diciembre . 10, 2016.

Resulta que Oscar Wilde, en una de sus memorias y reflexiones sobre la vida, analizando los perfiles de la humanidad, en El Retrato de Dorian Gray, la escribió apegándose a Nostradamus, para retratar el carácter gótico, el fautismo, narcisismo, libertinaje, soberbia y hedonismo de algunos gentleman. Tal vez, Don Oscar, anduvo por México, siendo visionario de cómo se la pintan nuestros políticos gentleman y faraónicos. Claro que estos escritos estuvieron extraviados hasta que alguien los encontró arrumbados, ahí, por el museo desmantelado del Alfeñique. ¡Qué glorias de los museos poblanos, donde el gusto de turistas, alumnos y más, era recorrer edificios con historia propia, enriquecidos con arte, creaciones del pasado y más! ¡Hoy extinguido y arrumbado en el exilio, rumbo a Atlixco!  Porque de Barroco, me como un taco.

Este Dorian Gray fue todo un personaje, por lo que existen fundadas sospechas de que debió haber estudiado en el extranjero, rumoreándose que pertenece a una estirpe “especial y acomodina, muy dado a imponer sus caprichos y correr a todo mundo, a lanzar dardos y flechas, como si tratase de asegurar el triunfo”. Por cierto, anda muy animado con eso de que varios suspirantes a ser los Gray, él pretende ser el llegón. Como si la ciudadanía no supera quién es y qué mal ha ocasionado.

Pero ahí tenemos que este señor Gray, al finalizar cada día de trabajo, después de que había tenido acuerdo con los ministros de su gabinete, en lugar de viajar en un automóvil cualquiera, prefería ver a la ciudad y a su gente como hormigas, desde su helicóptero, luego, ya en su casa, bajaba hasta el mero sótano de su bunker oficial, donde tenía escondido bajo siete llaves un óleo de tamaño natural, solo que en la novela no se especifica si era acuarela o pastel; retrato que mandó a pintar a modo y que lo retocaron periodistas, críticos, editorialistas más corifeos de segunda. Y resulta a resultas de cierto hechizo o manda que había mandado a Adonis, príncipe de las tinieblas el tal Gray se mantuvo fresco y vital durante su reinado gubernamental a pesar de la disipada que lleva con luz y alegría.

Nuestro Gray se mantenía rozagante, y hasta parece que rejuvenece después de cada informe de gobierno, en tanto que su retrato registraba cada día los achaques faciales de una vida de rey faraónico, llevando el óleo todo el peso de la joda, de la tisniza, o sea: ¿Qué el gentleman la regaba en política pública y los índices de pobreza? No hay tos, porque su rostro se mantenía que hagan de cuenta muestrario de Helena Rubinstein, siendo el retrato el que como se arrugaba. ¿Qué vayan y véndanme dos que tres locales del gobierno en el mercado libre de Hamburgo, perdón Roterdam? No hay fijón; el gentleman incólume; su conciencia, tranquila; era el retrato el que nomás se fruncía y como que hacía gestos.

Y así como la política alimentaria, con los centros de salud, las obras fastuosas disquen turísticas, con los planes ora sí que de alto impacto y con la política del empleo, o con las inexistentes ciudades rurales. La pinta, la feis y la sonrisa del gentleman Gray seguían fosforescentes, y su perfil para el mármol, y sus pupilas de puritito parteaguas coyuntural, y sus facciones de puritito de destino histórico. Fresco y juvenil se mantenía el gentleman en las primeras planas, y aquí los apologistas retocándole el óleo. Pues sí, pero… ¿y el retrato? Ése, frunciéndose a cada regazón, a cada fraude, a cada mega obra fraudulenta; agregándose el gusto por vender o regalar inmuebles y terrenos a quien mejor oferte, dejando a su estado sin calzones. Pero eso sí, orgullosos de imágenes de doble fondo, es decir, vacías. Al fin que nuestro personaje se impone en el Congreso y sus lacayos diputados, acatan sus caprichos, siendo que el retrato, volviéndose un despapaye: lo miope más burriciego.

Pero ándele, que en eso llegamos al final de cada año y sexenio, y baja el gentleman al sótano, y mécox, que cada cuartazo contra el suelo, que tantito más y se la parte contra la Ley de Responsabilidades, más el bajón que le dio el mentado INE, en que ya no le haga de tos con su imagen a lo largo y ancho de la nación en crisis. Eso sí, él dice garantizar honradez y ornato, nada más. Quedó de las de acá, miren, en decúbito dorsal para la Historia, todo arrugado y fruncido mientras que el óleo se limpiaba de achaques.

Conclusión, cada gentleman Gray, guarda su retrato en el sótano, donde ningún consciente ciudadano se lo puede retocar. Y entonces, él…

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

* Analista político y de prospectiva social

Te puede interesar