13 diciembre 2018
El Popular

La opinión del Búho

Sobre el gobierno de coalición

Por José Juan ANZURES. / diciembre . 08, 2016.

La semana pasada se presentó en el Congreso del Estado una iniciativa legislativa sobre el gobierno de coalición. Para entenderlo que es un gobierno de coalición hay que saber que se trata de una institución propia de los sistemas parlamentarios, en los cuales (a diferencia de los sistemas presidenciales) la democracia es indirecta y esto significa que los ciudadanos no votan directamente por el candidato presidencial, sino por los partidos políticos, el partido que resulte ganador de las elecciones propondrá a quien será el presidente de gobierno o primer ministro.

El primer ministro gobernará junto con su equipo o gabinete, pero siempre con la aprobación o confianza del Parlamento. Para tener este apoyo lo ideal es que la mayoría del Congreso esté conformada por miembros del mismo partido del primer ministro, pero como en la realidad esto casi no sucede, el primer ministro debe pactar con el partido o partidos perdedores y convencerlos de su plan de gobierno; en “contraprestación” el o los partidos opositores piden que el gabinete esté conformado por miembros de sus partidos, o sea que el poder ejecutivo tendrá miembros de ambos o varios partidos dependiendo de la coalición que se haya logrado; así, podría haber un Presidente de un partido con ministros o secretarios de Estado de otro u otros partidos. En pocas palabras, un gobierno de coalición es aquel en el que, debido a que ningún partido político obtuvo la mayoría necesaria para gobernar (en un sistema parlamentario),el primer ministro debe hacerlo mediante un gabinete conformado por miembros de las fuerzas de oposición y así lograr la confianza del Parlamento; se trata pues de un “poder compartido”.

En México, un sistema presidencial, se ha observado desde el año de 1997 que de igual forma, el presidente necesita la mayoría de los congresistas para que se aprueben sus planes de gobierno e iniciativas legislativas, y es que en un sistema presidencial, a pesar de que la separación entre ejecutivo y legislativo es muy marcada, de igual forma, el primero necesita del segundo para poder gobernar; no contar con este apoyo ocasiona falta de gobernabilidad que redunda en la falta de desarrollo, crecimiento, progreso y en última instancia un tambaleo del Estado democrático. Para evitar esta situación que se venía dando desde el gobierno del presidente Ernesto Zedillo, se introdujo en la reforma política de 2014 a nivel Constitucional, la figura del gobierno de coalición como una posibilidad del poder ejecutivo para poder lograr sus proyectos políticos y alcanzar un cierto nivel de gobernabilidad en corresponsabilidad.

La iniciativa presentada por el ejecutivo local al Congreso de Puebla pretende también lograr mayor gobernabilidad y desarrollo de los planes de gobierno del candidato a gobernador que haya resultado ganador de las elecciones. Si se han de hacer algunas críticas a la iniciativa presentada serían dos:

La primera es que la iniciativa propone como obligatorio la formación de un gobierno de coalición si el candidato ganador de las elecciones a gobernador no ganó con más del 40 por ciento; lo que constituye una obligación que a nivel federal no se exige; y además, creo que si un candidato a gobernador gana una elección, esto no significa que su partido en el Congreso del Estado no haya ganado también, lo que significa que podrá gobernar con facilidad y si no es así, si no tiene la mayoría en el Congreso, ciertamente tendrá más dificultad para gobernar y para materializar su plan de gobierno, pero no tiene porqué limitársele a gobernar en coalición; de cualquier forma podría gobernar en solitario o bien mediante coaliciones parlamentarias para aprobar cada iniciativa en concreto.

La segunda crítica es que la iniciativa mezcla el gobierno de coalición y las segundas vueltas electorales, cuando en realidad son dos cosas distintas; la primera se refiere a una forma de gobierno que da mayor certeza o mayor facilidad al ejecutivo para poder gobernar y llevar a cabo sus proyectos, la segunda se refiere a una cuestión de legitimidad en las elecciones por parte de la ciudadanía, puede ocurrir que no se tenga la legitimidad en las elecciones, pero sí el apoyo del Congreso, o viceversa; quizá el candidato a gobernador gane con más de 50 por ciento pero no cuente con la mayoría en el Congreso; el hecho de que el gobernador no tenga respaldo popular (aun habiendo ganado las elecciones) no significa que no tenga el respaldo del Congreso, o aun no teniéndolo no quiere decir que no vaya a poder gobernar.

En pocas palabras, es cierto que nuestra forma de gobierno requiere mecanismos para lograr la gobernabilidad y la materialización de proyectos políticos, pero obligar al ejecutivo a formar un gobierno de coalición tiene matices de inconstitucionalidad.

* Director del Departamento de Derecho, Relaciones Internacionales y Ciencia Política del Tecnológico de Monterrey-Puebla

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