18 julio 2019
El Popular

Stalingrado

La hora de México: Tercera parte

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / diciembre . 03, 2016.

Fidel Castro, al fallecer, se inician declaraciones a favor o en contra, ya sea acusando de que se fue transformando en un “dictador”, que reprimió, excluyó, etcétera, a opositores de su mandato como también del modelo socialista de conducir a Cuba. Sin embargo, como él mismo lo calificó, “La historia lo absolverá”. Sus detractores magnifican que, por causa de su conducta impositiva, el pueblo cubano padece de crisis económica, motivo por el cual se fugan a los Estados Unidos. Sin embargo, es aquí donde debemos examinar el aspecto geopolítico, donde el imperialismo norteamericano, al ver que la Revolución se conducía hacia la negación del imperio, es cuando ejerce el cerco político y económico, marginando a la economía y al pueblo de posibilidades de una vida digna.

Debemos considerar que desde el siglo 19, con motivo de que el pueblo cubano inicia un movimiento armado para expulsar a España, ya José Martí, advertía la ambición de Norteamérica sobre nuestros pueblos y naciones, partiendo de su Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, cuando dijo: "Nuestra Patria es una, empieza en el Río Grande, y va a parar en los montes de la Patagonia" (Martí, J. Cuadernos Martianos, Nuestra América). A su vez, manifestó: "…el monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de todos los pobres del mundo". (Martí, J. Obras Completas, tomo 10, p. 84)

Es cuanto que Fidel, retoma a Martí, para iniciar su movimiento de motivar al pueblo a extirpar al peón del imperialismo norteamericano, a través de Fulgencio Batista, de eliminar, de ser la tierra bananera y de la mafia, para ir creando una nación con identidad propia.

Cierto, es un lastre permanente el mentado Destino Manifiesto, que nos sigue arrastrando y reprimiendo, pero, es la Revolución Cubana, quien inicia por imprimir el camino o senda de la liberación popular. No olvidar que la revolución bolchevique en Rusia, China, la guerra antiimperialista vietnamita, son instantes de enfrentar otros imperialismos, de liberar a sus pueblos de las ataduras injustas. Pues bien, Cuba lo logra y triunfa, para, inmediatamente, transformarse en una trinchera, cuando el imperio gringo, reclutando mercenarios cubanos, invade las costas en Playa Girón. Una vez más, el pueblo en armas vence.

El cerco económico imperialista, también es político, condicionando a naciones y aliados, a sumarse a ello, so pretexto de defender la “libertad”. Pregunto ¿Si existe democracia en nuestros países, por qué entonces padecemos hambre, miseria, ignorancia, donde la asistencia pública es limitada, una educación sin posibilidades de acceder a una cultura e identidad, donde los derechos laborales son excluidos o marginales?  Entonces, Fidel y los revolucionarios, desde que zarparon del puerto de Tuxpan, el 25 de noviembre de 1956, haciendo del barco Granma, la esperanza de liberación. Es innegable el nivel educativo, sanitario, entre otras cosas, donde la Revolución, da muestras de dignidad, en comparación a nuestras naciones subdesarrolladas, donde se supone existe democracia. Así como se cuestiona a Fidel de imponer una “dictadura”, en los propios países capitalistas, existe represión e injusticias, mismos que impusieron dictaduras en nuestras naciones empobrecidas, cuando nuestros pueblos se yerguen contra ellos, donde la represión y masacres era la orden del día. Ya sea en el Congo, en Angola, Cuba, presente.

Mientras, gracias a nuestra democracia, miles de hermanos y hermanas mexicanas, nos fugamos a la tierra de la “libertad”, para paliar nuestra miseria, de la mísera democracia represora, somos tratados y vistos como los réprobos; en cuanto a los cubanos balseros, inmediatamente son acogidos como héroes, mismos que se les brinda todo derecho, como cualquier norteamericano, cubanos que llegan con nivel educativo calificado, no con real hambre. La razón, son instrumentos de acusar a la Revolución y a lo que implica Fidel, de enemigo de la “libertad”. Para el cubano, no existe el Destino Manifiesto y, sí garantías.

Trump, no es el ahorita de nuestros posibles males, es la síntesis histórica de nuestras tragedias, porque para el imperio, somos réprobos. Aunado a ello, tenemos no una, sino cientos de invasiones norteamericanas en nuestra historia a la fecha, ya sean militares o económicas y políticas, siendo los apátridas, quienes se han doblegado al imperio. El pueblo, ha dado muestras de dignidad, sobre todo cuando la INVASIÓN NORTEAMERICANA A MÉXICO (1846-1848), donde es el pueblo quien ofreció sus vidas en nuestra defensa y soberanía, mientras que los cobardes del poder económico y clerical, rindieron vergüenza y con ello, nuestra nación. La intervención francesa, es relevante porque es el pueblo quien una vez más, da muestra de dignidad. Actualmente, los neoliberales actúan cobardemente, cediendo dignidad y soberanía, sin defensa alguna, al contrario, se hacen aliados económicos.

No es nuevo que los apátridas y cletócratas-plutócratas, son quienes nos venden al imperio, recordemos que Álvaro Obregón, urgido de que Estados Unidos reconociera su autoridad, firmó con ese gobierno el 13 de agosto de 1923 los infamantes tratados de Bucareli, que someten a la nación a la voluntad gringa. Hoy, luego de nuestra Revolución de 1910, la nación, una vez más, hemos perdido o nos ha robado soberanía, al privatizar los bienes del pueblo.

Una vez más, en 1894, José Martí, dijo, con respecto al imperialismo: "El Norte ha sido injusto y codicioso ha pensado más en asegurar a unos pocos la fortuna que en crear un pueblo para el bien de todos: ha mudado a la tierra nueva americana los odios todos y todos los problemas de las antiguas monarquías..." (Martí, J. Obras Completas, tomo 2, p.367). Fidel y el pueblo, continuaron la labor de Martí.

Con el fallecimiento de Fidel, encontramos que, a pesar de los gusanos y detractores; mandatarios de todo el mundo, con excepción del nefasto de Trump, y de entes de falsa moral mexicanos, por desgracia, asistieron o externaron su pesar. ¡Qué mejor reconocimiento y aval, a la marcha y convicción revolucionaria de Fidel y su pueblo!

Mientras tengamos a más firmantes de Bucareli, así se llamen neoliberales, con mente e ideología a la gringa, que, por desgracia, gobiernan el país y Puebla, seguiremos presumiendo de democracia, paro con profunda como trágica injusticia. El México Bronco, no lo causan los pueblos, si quienes nos aplastan.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx        

*Analista político y de prospectiva social

 

 

Te puede interesar