23 mayo 2019
El Popular

Tómelo con calma

El fin de una era; no sólo es Fidel, Trump, el terrorismo y fenómenos naturales

Por Fernando MORA. / noviembre . 30, 2016.

El fin de semana y tras la muerte de Fidel Castro, la opinión pública mundial se dio cuenta de que hemos llegado al fin de una era; un ciclo no sólo histórico, sino que afecta la naturaleza, lo social. Todo y nada.

Hace ya varios años que mi científico de cabecera, por así llamarlo, se ha dedicado a estudiar ciclos y procesos del orden. Su vida se volvió próspera cuando se dedicó a la organización, llegando más allá de establecer y ofrecer necesidades de capacitación a un corporativo, la organización de eventos en una organización mundial o participar en visitas de jefes de Estado, o del Papa Juan Pablo II.

Antonio De Rosenzweig se abocó al estudio de lo que sucede cuando se rompe el orden, y es justo este equilibrio de fuerzas lo que lleva al fin de un ciclo e inicio de otro. Así ha llegado a desarrollar una escala numérica de medición, de un fenómeno natural o social a partir del rompimiento de un ciclo o del orden establecido.

En mi vida personal y quienes me conocen, me han escuchado decir desde hace cuatro o cinco años que vivimos una revolución, y pienso que no es un fenómeno de nuestro país, que se ha visto inmerso en conflictos sociales; ya sea la llamada guerra no declarada contra la delincuencia organizada, el conflicto magisterial, o la lucha por diferencias y rezagos en muchos estados de la República.

El fenómeno va más allá de los atentados terroristas en Europa o Estados Unidos, más lejos de sismos y tsunamis; en fin un ciclo de cambios, que no podemos determinar ni cuándo inicia ni cuándo termina. Así, considero que le evolución de las tecnologías de la información, y la fuerza de las redes sociales son parte de una revolución intelectual que ha generado importantes cambios en nuestros tiempos.

La muerte de Fidel Castro, el triunfo de Donald Trump. Estos grandes acontecimientos marcan la evolución de nuestro ciclo, el fin de una era; claro, cuando inicie otra tampoco lo sabremos. Lo que sí tenemos claro es que todo inicio parte de volver a las raíces o la esencia; así, volveremos a ver a las familias unidas retomando principios fundamentales, valores que dan origen a la institución más antigua del ser humano.

Estamos en una evolución y transformación que nos lleva a decir que los niños y jóvenes traen otro chip, que en estos tiempos las cosas se hacen, suceden de otra forma, y no siempre es la mejor o la que nos agrade.

Lo importante es que como seres humanos volvamos a tener temores, respeto no sólo a los demás, sino a nosotros mismos. Así, estamos inmersos en una dinámica de modificaciones y ajustes; si nos estancamos o ponemos resistencia nos veremos superados y fracasaremos en muchos aspectos. Enfrentemos pues los cambios y vayamos hacia una nueva era, dando lo mejor de cada uno de nosotros, el respeto hacia nosotros mismos y hacia quienes nos rodean.

Tómelo con preocupación. El fin de semana se ha detonado en redes sociales el grave problema de inseguridad que vive la Ciudad de México; lo mismo aparecen cuerpos de famosos y no famosos acribillados, que surgen “justicieros” que atacan a delincuentes, ante la incapacidad de la autoridad; o asaltan comensales en un restaurante de prestigio; en fin, no hay orden y no hay autoridad o mando.

La solución de un problema, parte de reconocer que lo tenemos, y del interés de ocuparnos por solucionarlo; sin embargo cuando la autoridad tiene su interés en cuestiones personales, y se niega a reconocer sus problemas, es cuando no hay forma de iniciar el proceso de solución, y justo es lo que sucede en la Ciudad de México, cuando el Jefe de Gobierno culpa a la sociedad que lo eligió como gobernante, de generar un problema por tener una mala percepción.

Así las cosas, no podemos esperar una vía de solución, en tanto no exista el reconocimiento, y la conciencia de la autoridad sobre el grave problema de inseguridad que está viviendo la Ciudad de México.

Los asaltos, la extorsión y los secuestros, son el pan nuestro de cada día. No hay respeto ni orden, y en tanto no exista la conciencia y el reconocimiento de la autoridad, no habrá solución al problema.

Hoy en día, pese a la supuesta disminución de los delitos que pregonan los funcionarios, la sociedad se enfrenta a la lucha de poderes, a la violencia, y  libre actuar y proceder de la delincuencia organizada, que tiene la fuerza de aceptar lo que hace, y reconocen que van en contra de la autoridad y la sociedad. En tanto no exista la conciencia de percatarse y enfrentar lo cotidiano, no habrá camino de solución para lo que hoy vivimos los capitalinos.

¿Será adecuado que mientras el problema de inseguridad se vuelve una constante en todos los sectores de la sociedad, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, se preocupe por construir una candidatura Independiente rumbo a la Presidencia de la República, y destine su atención a la organización y desarrollo de la Cumbre Mundial de Alcaldes C40? ¿Será el tema de la inseguridad y la falta de autoridad un tema en la agenda de la Reunión?

Tómelo con atención.- Sigue la fiesta de los Gobernadores. Los escándalos por enriquecimiento, falta de transparencia, corrupción y abusos de autoridad, siguen adelante y ahora es Francisco Vega de la Madrid, gobernador de Baja California; quien deja a la luz un sinfín de propiedades y negocios inexplicables, para un servidor público cuyos ingresos no rebasan los $150,000.00 mensuales.

Desde hace varios meses, el semanario Zeta ha dado cuenta de propiedades lujosas y excesos en el estilo de vida del Gobernador y su familia; negocios sin justificación, casas de empeño, negocios inmobiliarios, un sin fin de recursos inexplicables obtenidos a costa del presupuesto y cargos que ha ostentado Vega de la Madrid en los últimos 15 años.

tomeloconcalmacolumna@gmail.com

@Fernando_MoraG

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana. Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

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