22 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

El mundo en llamas

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / noviembre . 12, 2016.

En el mundo, ante el combate electoral entre Hillary Clinton y Donald Trump, giraba en que Trump, por su discurso racista, clasista, de romper acuerdos comerciales con varios países, incluyendo el TLC, así como amenazar a México de construir un muro para impedir que ingresen a gringolandia miles de migrantes mexicanos. En sí, hacer de los EU, una nación a prueba de todo.

Pues bien, todo mundo nos fuimos con la finta de que Hillary le ganaba al copete, triste realidad, Trump gana, contra todo pronóstico, porque, me incluyo, deseábamos que no llegara a la presidencia, por ser una persona nefasta, ególatra, soberbia, racista, y más. Quien, por el sólo hecho de amenazar a México de que construirá un muro en la frontera para que los mexicanos no lleguemos a su nación para contribuir a su desarrollo, a costa de ser explotados. Es el caso, de que todo mundo caímos en el ánimo que un loco llegase a la presidencia. Nos saturamos de ánimo democrático, de valor y de entusiasmo deportivo, más que en la lógica. Tal vez impulsados por pretender que Obama, representa una pausa nefasta del capitalismo salvaje e imperialista de sus gobiernos e intereses económicos de dicha nación, ante las peroratas de Trump.

Las estadísticas y medios de comunicación, daban cuenta de que si bien es cierto, Hillary tenía problemas de encajar en el ánimo de los habitantes de gringolandia, se daba por hecho un triunfo mesurado. Ya para las 11 de la noche, el conteo de votos arrojaba que Trump, ganaba.

Los ciudadanos transmitieron el martes de forma clara su descontento con el Gobierno y su ansia de cambio, empujados por la crisis económica, el coraje y resentimiento de que Obama no operaba a favor de diversas clases sociales, como también de la diversidad racial, en cuanto a que no se sintieron representados ni respetados sus derechos, porque Obama, en cuanto a los migrantes, ha sido el que mayor a expulsado a paisanos, latinoamericanos y de otros grupos raciales de su nación. También, quien no garantizó ni validó la seguridad social. Es como vemos en los medios los continuos asesinatos de personas afroamericanas, por parte de policías y las consecuentes manifestaciones. En general, Trump apuntó a despertar el rencor. Ante una clase media mermada, etcétera, a la que también se le restó calidad de vida; donde Hillary no atinó a imprimir un discurso que unificara dicho rencor, Trump, también fomentó el nacionalismo, cuidando de no crear bases de pensamiento de identidad, porque implicaría despertar una conciencia social de que el sistema gringo, es y será el mismo, al recurrir a un ultranacionalismo (hasta en los calzones, saturados de bandera y propaganda, incluyendo mensajes puritanos religiosos), para su campaña. Le resultó, y Hillary perdió, junto a ella el mundo y sobre todo nosotros, país maicero y jodido.

Ahora, ya ni llorar es bueno. Por principio, el pretender invitar a los dos candidatos a que dialogue el presidente Peña Nieto en los Pinos, en México, fue visto como un grave error político y diplomático, porque Trump, advirtió que, al llegar a Arizona, continuaría con su campaña y reforzando su tendencia, es decir, “valimos gorro”, y servimos como botana. Hoy, está obligado el gobierno federal a rediseñar su política exterior, para enfrentar nuevos retos.

En cuanto a que cumpla todas sus amenazas, Trump la pensará más de dos veces, no por él, sino porque se enfrentará a grandes corporaciones económicas que tienen inversiones fuera de los EU, me refiero a Ford, Chevrolet, etcétera, quienes, para abaratar costos de fabricación, es necesario pagar menos sueldo, de ahí que, en México, como en todo país subdesarrollado, los monopolios, oligopolios, capital financiero, etcétera, gringo, nos tienen del cogote. Ellos no van a permitir a Trump tal política ultranacionalista barata.

En nuestro país, la cleptocracia en los principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD), le apuestan a un pueblo sin educación, fácil de manipular para que imponerse en el poder, jugando a la democracia. Pues bien, Trump dominó entre los votantes blancos, especialmente varones sin educación universitaria. La coalición de Clinton estaba formada por mujeres, minorías y jóvenes, por el simple hecho de que Trump, que una vez declaró que amaba a la gente con poca educación, se vio correspondido entre los votantes blancos que sin grado universitario: logró 7 de cada 10 votos de hombres blancos sin formación universitaria y 6 de cada 10 de las mujeres blancas sin grado universitario.

A pesar de que se fue con todo contra nuestros inmigrantes mexicanos, Trump mantuvo aproximadamente la misma proporción de votantes hispanos que Romney hace cuatro años. También tuvo niveles de apoyo similares entre los votantes negros que su predecesor en la candidatura republicana.

Por último, los estadounidenses dijeron haber votado con un estado de ánimo sombrío. Pues si consideramos que casi 7 de cada 10 votantes dijeron estar insatisfechos con la forma en que funciona el gobierno, incluido un cuarto que dijo estar directamente indignado, según resultados preliminares de los sondeos de salida realizados por Edison Research para AssociatedPress y cadenas de televisión.

Como quien dice, para el 18, debemos pensar muy bien, antes de votar.

*Analista político y de prospectiva social

rodrigo.ivan@yahoo.como.mx

 

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