17 julio 2019
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Stalingrado

Exorcizar a México

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / octubre . 29, 2016.

El exorcismo es el acto de echar o sacar demonios, o espíritus malignos fuera de las personas, sitios u objetos que son supuestamente poseídos o plagados por ellos, o que son susceptibles de llegar a ser víctimas o instrumentos de su malicia; el acto de usar los medios para este propósito especialmente la solemne y autoritaria reprensión del demonio, en el nombre de Dios. Exorcizar viene del latín exorcismus, que a su vez deriva del griego exorkizo, horkizo, que significa conjurar, o sujeto a un juramento.

El exorcismo en la teología católica halla su base en los textos evangélicos donde se narran las liberaciones y expulsiones de demonios que realizó Jesús como con los endemoniados de Gadara (Mt. 8,28 ss) a un joven (Mc. 9,21) mencionando por ejemplo que para vencer a algunos demonios se requería la práctica de ayuno y oración (Mt. 17,19) un poder que incluso tenían sus discípulos (Lc. 10,17), y que inclusive los primeros cristianos usaban objetos personales de los apóstoles a manera de reliquias para expulsar demonios (Hechos 19, 11-12.) En los primeros siglos no existían fórmulas precisas para exorcizar, aunque sí el carisma de expulsar demonios, el cual era usado por los apologistas cristianos para mostrar la divinidad del cristianismo, por ejemplo, Tertuliano (Apología. 23) o Minucio Félix (Octavio 27).

El primer libro con fórmulas de exorcismo es el StatuaEcclesiæLatinæ a fines del año 500, surge así una literatura exorcista con libros como el MalleusMaleficarum de 1494 (J. Sprengurus)

El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un obispo o un sacerdote con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia.

Al hacer una revisión del Nuevo Testamento (NT), ha quedado claro que ni Jesucristo ni los apóstoles practicaron exorcismos, ni como se concebían en aquel tiempo ni como se conciben en nuestros días. Es un punto donde el exorcismo como tal, se inicia en los primeros momentos del catolicismo, donde las figuras demoniacas cobran otra figura distinta a la establecida al NT, porquela historia de la demonología, brujería y de los exorcismos es un capítulo negro de la iglesia. Nuestra civilización se halla hoy mucho más retardada debido a tantas creencias sin fundamento, a las horrorosas persecuciones de brujas y muchas otras personas que se consideraban posesas y a la práctica ininterrumpida de los exorcismos, siendo que si se examina dicha historia, encontramos que dichos seres poseídos, en la mayoría, fueron perseguidos y acusados, como forma de deshacerse de enemigos, para apropiarse de sus riquezas, como también para eliminar pensamientos opuestos al sistema establecido; lo que sí podemos determinar es que algunas personas tenían una anomalía psíquica, ya sea patológica, que dada la ignorancia del tiempo, eran acusadas de ser poseídas.

El diablo no tiene nada que ver con lo que los relatos evangélicos denominan demonios. Tal vocablo se usaba en aquel tiempo, más primitivo que el nuestro, como un modo de expresión para explicar lo que para ellos era inexplicable, es decir, todas las enfermedades que hoy día podrían llamarse internas o cerebrales.

Lo anterior nos lleva a considerar que el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, anunció que el sacerdote poblano, Pedro Sánchez, párroco del templo de Analco, es uno de los especialistas que viajó al Vaticano para participar en el Congreso de la Asociación Internacional de Exorcistas, y cada diócesis de México envía a un especialista al encuentro. Hay que considerar que seis sacerdotes mexicanos asistirán al Congreso en Roma, en el que participarán unos 300 expertos provenientes de diferentes partes del mundo.

Considero que, de tal Congreso, los 300 expertos, vengan a México, para exorcizar al país de los demonios que nos gobiernan en todos sus niveles del poder, incluyendo a los poderes fácticos y empresariales, quienes al estar poseídos, hacen de esta tierra donde el pueblo padece de sus tropelías un infierno.

Los mitómanos en el poder, sí los tocó el diablo, porque la corrupción e impunidad de la que gozan, impiden que la justicia terrenal, sea un acto de democracia social. Al contrario, se rigen por el mal. A pesar de que pretenden corregirse la palana con leyes anticorrupción y eliminar el fuero con el que se blindan, son palabras al fuego. Mienten con todos los dientes; juegan a la palabra sin sustento de justicia real; persiguen, encarcelan y eliminan a quien se atreve a echarles agua bendita.

Son tantos los poseídos, que les costará trabajo a los sacerdotes exorcizarlos. Tarea más que complicada, ante tanto daño que cometen. El país ya no aguanta más, es una fosa común. Es el purgatorio hecho diversión para unos cuantos. Los Padrés, los Duarte, los Moreira, los mojigatos de falsa moral, los pederastas, quienes venden al país al diablo mayor, me refiero al capitalismo internacional; mientras, el pueblo padece hambre e incertidumbre. Como bien lo dijo Colosio: “Veo un pueblo con hambre de justicia”. Cierto y vergonzoso que permanece como un puñal clavado en la espalda sus palabras a la fecha. Sí, que vengan a exorcizar a México. No hay más.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Analista político y de prospectiva social

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