21 abril 2019
El Popular

Bregando

Las aguas regresan a su camino

Por Jaime OAXACA. / octubre . 25, 2016.

En días pasados se dio marcha atrás a la ley que prohibía las corridas de toros en Cataluña, una provincia española.

El Tribunal Constitucional español anuló la prohibición de las corridas de toros, porque el acuerdo fue inconstitucional. Ada Colau, la terca e indisciplinada alcaldesa de la capital catalana, dice luchará porque no haya toros en Barcelona.

En julio de 2010, con 68 votos a favor, 55 en contra, y 9 abstenciones, el parlamento catalán aprobó prohibir las corridas de toros en dicha comunidad.

Esa ley entró en vigor el 1 de enero de 2012. La última corrida en Barcelona se celebró el 25 de septiembre de 2011.

José Montilla (Presidente de la Generalidad de Cataluña en 2010) aclaró que su voto fue a favor de las corridas, pidió que la prohibición de los toros no se convirtiera en un nuevo conflicto entre Cataluña y el resto de España.

El conflicto fue provocado por el rencor que tienen algunos catalanes contra el resto de sus paisanos españoles, el resentimiento se debe al mal trato que les dio Francisco Franco. Franco fue presidente de España de 1938 a 1973.

Debido a que en España consideran las corridas de toros como “La fiesta nacional”, algunos catalanes opinaron que suspendiéndolas en su provincia, era buena forma de dar un palo al resto de españoles. Dicen que “el objetivo fue eliminar de la escena catalana cualquier tipo de señal que la uniera con España”.

Ese fue el origen del jaleo entre hispanos por el asunto de la tauromaquia. Un pretexto. Jamás tuvo que ver con la defensa de los animales. Si los toros sufren o no, nunca fue relevante.

Exactamente así sucede en el continente americano.

En México, algunos fulanos pretenden prohibir las corridas de toros usando como base el chantaje del sufrimiento de las reses. El 99 por ciento de esas personas practican doble moral, comen carne, usan calzado, abrigos, chamarras, cinturones, carteras, bolsos, todo de cuero, sin que les importe si los vacunos sufrieron para quitarles la piel.

A raíz de la resolución catalana se puso en boga en el resto de España y en varias partes del mundo, pelear contra las corridas de toros; se hizo moda ir a las afueras de los cosos a gritar sandeces y molestar a los taurinos. En ocasiones lo han realizado con actitudes salvajes.

Ahora que las aguas toman su curso, bien harían los revoltosos en dejar de fastidiar con eso de la prohibición de las corridas de toros.

Francia, país evidentemente cultural, dio el primer paso para proteger la tauromaquia. En abril de 2011, el Ministerio de Cultura francés declaró la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial en su país.

Los galos consideran que la fiesta de los toros es un arte específico, le dicen ¡arte vivo! Sus actividades festivas y rituales constituyen el núcleo de muchas fiestas locales que en sus ciudades y regiones tienen gran poder de animación y de atracción turística.

“Ir a los toros en Francia es como ir a la ópera, la tauromaquia es para gente culta”, me dijo el columnista taurino francés Jean-Charles Olvera.

En Bogotá, también hace unos días, se decretó que a partir de enero de 2017 se reanuden las corridas de toros en la capital colombiana. La alcaldía tiene como fecha límite el domingo 14 de dicho mes para arreglar la plaza de toros Santa María, la cual que permanece cerrada desde 2012.

La tauromaquia recupera terreno.

En un mundo con países cada vez más plurales es inconcebible que haya a quien se le ocurra prohibir algo, por la sencilla razón que a algunos legisladores algo no les gusta.

¡Prohibido prohibir! Las aguas regresan a su camino.

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