20 noviembre 2018
El Popular

Contrastes

Un gandalla para otro gandalla?

Por Carlos GÓMEZ. / octubre . 21, 2016.

La irrupción de Arne Aus Den Ruthen en la capital poblana dividió opiniones al realizar un “operativo ciudadano”, bajo el nombre del #PoderAntiGandalla con el que retiraron decenas de estructuras con las que vecinos de la colonia Anzures apartaban lugares.

Las redes sociales jugaron un papel fundamental para conocer a este grupo de la Ciudad de México que ha realizado diversas acciones similares para “exhibir” a ciudadanos que no cumplen con las normas de civilidad y reglamentos de la capital del país.

De pronto ver a ciudadanos ejercer un papel que le corresponde a las autoridades llamó poderosamente la atención.

Muchos aplaudieron el ejercicio de quitar todas las estructuras con las que particulares, negocios y dependencias, como el SAT y la Fiscalía General del Estado que apartaban lugares.

Los afectados cuestionaron que el grupo #PoderAntiGandalla actúa fuera de la ley porque no están facultados como ciudadanos a “retirar” ningún objeto de la vía pública y llevárselo sin dar informes de dónde los iban a dejar.

En otras palabras: un gandalla para otro gandalla.

Más de cincuenta personas contras mujeres, comerciantes, empleados y trabajadores del SAT y la Fiscalía General.

La opinión está dividida.

En redes sociales decenas de personas aplaudieron la valentía de este grupo de personas de la Ciudad de México, y algunos de Puebla, por atreverse a quitar las estructuras que obstruyen la vía pública.

Todos los que apoyaron la acción señalaron que la culpa es del Ayuntamiento de Puebla porque no hace respetar el orden y los reglamentos.

Es decir, que el Ayuntamiento de Puebla no pone en orden a los gandallas.

Pero la otra parte, la que está en contra de estos “operativos ciudadanos” señalan que se violentan las mismas normas.

¿Desde cuándo los ciudadanos pueden “castigar” a otros ciudadanos?

Es como si se justificara que las personas que golpean, desnudan y linchan a los presuntos ladrones.

Sin un juicio previo, sin la intervención de la autoridad.

Es decir, un gandalla puede apoderarse de las funciones de las autoridades y “hacer valer” los reglamentos y leyes.

Es un tema muy controvertido.

Y divide opiniones.

Lo cierto es que las autoridades no ponen orden en muchos aspectos de la vida social y cotidiana.

Y la pregunta es: ¿entonces para qué están las autoridades?

Si de eso se trata, entonces nadie debería juzgar a las policías comunitarias y a los grupos de autodefensa porque son ciudadanos que toman las armas y hacen valer la justicia por propia mano.

Sin duda, es un tema que debe resolverse de la mejor forma, porque para un gandalla siempre existe otro gandalla.

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