20 mayo 2019
El Popular

Bregando

Estrenaremos casa

Por Jaime OAXACA. / octubre . 19, 2016.

En días pasados fue dado a conocer el cartel taurino para la corrida a efectuarse en el centro de espectáculos Acrópolis, con el que arrancará la nueva historia de Puebla, al menos en lo que a toros se refiere.

La reacción de la gente con el nuevo lugar ha sido favorable, en términos generales ha gustado; sin embargo, también hay comentarios en que se dice que el lugar es poco taurino.

El Relicario cumplirá 29 años el próximo mes, hace tres décadas la fiesta era diferente, era otro Puebla, no había tantos espectáculos alternativos.

No queda de otra sopa: adaptarse. Ya no se construyen plazas, ahora son lugares con gran variedad de espectáculos, uno de ellos serán las corridas de toros. Estamos en una época en que ya no se invierte para la construcción de una plaza de toros nueva, ya no es rentable.

La vida va cambiando poco a poco no sólo en la fiesta de los toros, el asunto es generalizado. Sólo hay que escuchar las canciones de Chava Flores para darse cuenta que ese México, al que él se refiere, ya no existe; el de hace tres décadas, tampoco.

Ahora mismo los aficionados le tienen cariño a la plaza El Relicario. Cuando ésta fue construida también hubo críticas, entones se comparaba con el viejo toreo de Puebla de la 9 poniente y la 19 sur, inaugurado en 1936. El Toreo de Puebla era de mampostería, para 12,000 espectadores.

El Relicario es una plaza de estructura, portátil, forrada por fuera, con cupo para 5,000 asistentes.

El futuro de El Relicario es incierto, en mayo se le dio por despedido, toda esta década se la ha pasado agonizando. “Ahora sí lo tiran”, se especula desde hace un tiempo.

Desde la época de Marín, el góber precioso, ya se hablaba del derrumbe del coso de Los Fuertes. Moreno Valle tiene la plaza en el patio de su casa y el coso prácticamente no lo presta, se le olvidó que la plaza es de los poblanos, no suya. Tan no lo presta que en los últimos tres años, El Relicario ha tenido poca actividad, sólo se han realizado cuatro festejos por año.

Arturo Gilio, uno de los dueños de Acrópolis, dice que de 25 espectáculos que se realicen al año en dicho lugar, el 20 por ciento podría ser taurino. Hablamos de 4 o 5 toreadas cada lapso de 365 días. La época de más movimiento taurino podría ser mayo porque está la feria de Puebla y porque el palenque provocará que esos días, Acrópolis tenga poca actividad artística.

Si El Relicario se hubiera tirado hace siete años como se rumoraba, habríamos apechugado con las plazas portátiles. Lo que hoy tiene Puebla es un centro de espectáculos, techado, cómodo, moderno, con sanitarios limpios que no ruborizan al pudor, con una butaca para cada espectador.

Acrópolis no tiene aspecto de plaza de toros, porque sencillamente no es una plaza de toros. Es un centro de espectáculos que se dispondrá para eventos taurinos. Eso sí, por dentro está acondicionado para realizar corridas. Cuenta con corrales, toriles, patio de cuadrillas, capilla, enfermería, acondicionarán desembarcadero, báscula, etc.

Además de las comodidades propias de un lugar nuevo y moderno, lo verdaderamente importante será lo que suceda en el ruedo, el tipo de ganado que eche la empresa dará la pauta para saber la categoría del inmueble. Si el toro está bien presentado, si tiene edad y trapío, entonces el recinto tendrá importancia.

El aforo de la nueva casa del toreo en Puebla, será de 8,500 espectadores, el Reglamento Taurino le da categoría de plaza de primera; aunque insisto, la verdadera categoría, la taurina, la concede el tipo de ganado que se lidie.

Puebla tendrá casa nueva para realizar toros. Estrenaremos casa.

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