19 junio 2019
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Aunque sea una Tlaxcala, aunque sea una

Por Jaime OAXACA. / octubre . 05, 2016.

Tlaxcala es el estado mexicano que más ganaderías tiene, evidentemente es uno de los más taurinos, su actual gobernador es ganadero de bravo, sin embargo…

¿Usted pensaría que un gobernador que es propietario de toros de lidia, trabajaría en su estado por el bienestar de la fiesta de los toros?

Mariano González Zarur, gobernador de Tlaxcala, propietario de los hierros de La Soledad y Los González, cumplió a medias en cuestión taurina. Si bien es cierto que se realizaron actividades importantes en cuanto a tauromaquia, en lo que se refiere a las corridas de feria pegaron soberanos petardos.

Hubo conferencias, coloquios, congresos, pero el toro, lo que se llama toro, nunca salió en las ferias. De vez en cuando en algunas fechas, sí, pero en las ferias, ni de relajo salió el toro con trapío.

Quizá desde antes, pero al menos a partir de 2011, las ciudades de Huamantla y Tlaxcala tuvieron horrorosas ferias taurinas. Apizaco, una de las ciudades donde vive más gente del toro en la República Mexicana, ya ni a feria llega.

Legalmente, el ejecutivo del estado no tiene ninguna injerencia en una corrida de toros; no obstante, siendo ganadero y la mera ley en Tlaxcala, una palabra hubiera bastado para salvar el alma de la fiesta. Pero el gobernador Mariano González prefirió bien quedar con empresarios, ganaderos, toreros, que con los ciudadanos, los que apoquinan para su sueldo.

Concretamente, en la feria de Tlaxcala cuatro años estuvo Rafael Herrerías, del 11 al 14, los encierros que presentó fueron vergonzosos, ganaderías quesque de mucho prestigio, pero sin trapío, verdaderos novillos en festejos anunciados como corridas de toros.

Hay quien asegura que el compadrazgo entre Herrerías y González fue el detonante para que al nefasto empresario estuviera tanto tiempo en Tlaxcala, otros afirman que fue el patronato de feria quien lo trajo. De una u otra forma, si desde el principio el gobernador le dice al empresario que presentara encierros serios, otro gallo le hubiera cantado a la fiesta.

El año pasado, el empresario fue Pablo Moreno. En la rueda de prensa para dar a conocer los carteles de la feria dijo que echaría toros con trapío y en puntas, hasta representantes del gobierno estatal estuvieron en el presídium; nada importó, la realidad resultó completamente diferente a lo prometido, otra vez novillos en lugar de toros, los hierros tlaxcaltecas de Rancho Seco, Reyes Huerta y Montecristo le fallaron a la afición.

Le cuento un caso. En la corrida del 2 de noviembre, “el día grande de la feria”, se presentó el diestro peruano Roca Rey con ganado de Reyes Huerta, se grabó para la televisión de Tlaxcala, yo la narré. Fue tan insignificante la presencia del ganado que a los de la televisora les dio vergüenza, decidieron que no se transmitiera.

Este año están anunciados nuevamente Reyes Huerta con Roca Rey; pero no sólo eso, Rancho Seco y Montecristo repiten. ¡Aguas!

La experiencia y la lógica indican que dichas ganaderías nuevamente van a mandar novillos en lugar de toros.

Aún es tiempo de impedirlo y bien podría hacerlo el gobernador González, con una recomendación directa sería suficiente. En este momento la tauromaquia requiere de autenticidad no de festejos apócrifos ni simulacros.

Acordémonos que uno de los argumentos para la defensa de la fiesta de los toros es la autenticidad, no vayan a dar gato por liebre.

Si entre los matadores, el empresario, ganaderos y jueces de plaza se organizan para realizar parodias taurinas, estarían actuando como antitaurinos, estarían dando cuchilladas a la tauromaquia.

Hay un caso tangible sucedido el pasado 15 de septiembre. Sergio Flores y su administración demostraron que las cosas se pueden hacer perfectamente, sin engañar al público. Lidiaron toros impecablemente presentados, pusieron el listón alto. Casa Toreros, la actual empresa, debería echar encierros tan bien presentados como los del día del grito.

Mal, muy mal la ha pasado la capital del estado en las últimas cinco ferias, Ojalá 2016 sea diferente. Aunque sea una Tlaxcala, aunque sea una.

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