20 abril 2019
El Popular

Alquimia de poder

Dos años de montaje, simulación e impunidad

Por Ruby SORIANO. / septiembre . 26, 2016.

 Se cumplen dos años de la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero.

Después de 24 meses, el esclarecimiento de uno de los casos que marcaron la vida política y social de nuestro país durante el mandato de Enrique Peña Nieto, se mantiene en vilo, por todas las pifias, montajes y versiones francamente poco creíbles, que sólo han logrado evidenciar las complicidades entre instituciones judiciales, militares y Gobierno de la República.

Muchas han sido las versiones que en estos 24 meses se han vertido en torno al destino de 43 jóvenes estudiantes que vivieron una terrorífica noche en septiembre de 2014.

Mientras los padres de los estudiantes han vivido una verdadera odisea para que la desaparición forzada de sus hijos mantenga ecos internacionales, no han faltado los vivales que han capitalizado el dolor de estos padres, para manipular la búsqueda de los jóvenes.

En tanto en el gobierno la farsa se ha mantenido con alfileres. Renuncias, versiones descartadas, destituciones y sobre todo silencio, un silencio mordaz que nos deja intuir lo turbio de un caso que si llegara a esclarecerse vehementemente, creo que los mexicanos nos aterraríamos de conocer el destino que se dio a los jóvenes de la normal Isidro Burgos.

Una duda atroz ha pasado por la cabeza de todos nosotros. ¿Quién o quiénes tuvieron las condiciones como para desaparecer a 43 personas?

La inverosímil versión gestada por el desafortunado José Murillo Karam sobre la quema de los cadáveres en los basureros de Cocula, ha quedado como un referente cínico, de un gobierno federal que buscaba a toda costa diluir las investigaciones para entorpecer el esclarecimiento de la verdad.

Con el paso del tiempo, el crimen de estado es difícil de soslayar cuando la intuición nos conduce al ejército.

Ayotzinapa se convirtió en el estigma del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, Guerrero sigue siendo uno de los territorios donde la ley de la impunidad se rige con la protección de los mismos, de aquellos que involucrados con el crimen organizado, siguen operando con el más lastimoso descaro.

Hundidos en la prisión, el matrimonio Abarca sigue manteniendo —dicen algunos— el control de los grupos en Guerrero Unidos, quienes hacen de las suyas en esta tierra caliente.

Mientras la realidad de muchas familias de los jóvenes desaparecidos cambió drásticamente con esta tragedia, los hijos del matrimonio Abarca exhiben en sus redes sociales el tren de vida que mantienen con viajes y gustos exóticos que evidencian los excesos económicos.

El poco optimismo nos invade cuándo pensamos si alguna vez se develará esa verdad letal que nos diga dónde están estos 43 normalistas.

En la historia moderna de México, Ayotzinapa se ha convertido en una de las grandes vergüenzas históricas que ha mostrado de la manera más cruda, los excesos del poder y de la impunidad.

 

@rubysoriano

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