17 julio 2019
El Popular

Stalingrado

Los neocientíficos

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / septiembre . 24, 2016.

Durante el porfiriato, la política económica y social, en búsqueda del desarrollo de la nación, estuvo controlada por los llamados científicos, seducidos por el cuerpo del poder y la acumulación de bienes, buscaron cimentar sobre la nación sus ideales de superioridad resultado de su posición económica, de las relaciones de poder que establecieron y de ese “soplo renovador” que traen los vientos de otros países. Los Científicos, nombre con el que se dio a conocer un grupo conformado por representantes de la burocracia, terratenientes, latifundistas, comerciantes e intelectuales que representaban la clase más elevada durante el Porfiriato. Los Científicos, llamados así por ser partidarios de la Teoría Positivista de Augusto Comte, desempeñaron un papel importante en la política, pues dirigían la administración del Estado, empleando para ello presumiblemente métodos científicos. Fueron la crema de la intelectualidad mexicana para quienes la dictadura vitalicia significaba la renuncia a toda esperanza de dirigir la política nacional, es por ello que este grupo resolvió organizarse para compartir el poder con Díaz”.

Considerados “Los niños bonitos” del país, este grupo que conformaba un bloque de poder en la vida política mexicana, eran en su mayoría capitalinos o gente de vida urbana que se distanciaba de la vida provinciana marginando a los indígenas a quienes consideraban “la raza atrasada”. Los Científicos, estaban dirigidos por Manuel Romero Rubio y posteriormente por José Yves de Limantour. Encabezados por el aristócrata Limantour, quien ocupaba el puesto de Secretario de Hacienda, la fuerza política de Los Científicos se consolidó infiltrándose poco a poco en el mundo de las finanzas con lo que acumularon grandes fortunas, consecuencia de sus intereses en la minería, la industria y otras ramas de la economía.

Este grupo con tendencias al conservadurismo, la oligarquía y la tecnocracia, crearon la infraestructura que benefició sobre todo a las grandes compañías extranjeras que explotaban el petróleo, los recursos minerales del país y la mano de obra de muchos mexicanos. Pretendían sustituir el sistema tributario apoyándose en el catastro y en las estadísticas, la reducción de tarifas arancelarias, atraer capitales extranjeros mediante una política comercial, así como hacer una reforma para la sustitución del presidente que evitara peligros al actual régimen oligárquico.

Pues bien, ante un brutal como cruel trato a las masas campesinas, indígenas y obreras, quienes se les suprimió toda libertad y leyes, al grado de que cada vez que exigían sus derechos, les aplicaban la represión, etcétera.

Gracias a la Revolución Mexicana, es como se logró una Constitución digna y de alagaos a nivel mundial, por estipular en sus artículos un beneficio social y nacional, sobre todo impulsando la soberanía. Tristemente, ahora se pregunta el pueblo ¿Cuándo y en qué momento se perdió la Revolución y esa Constitución? Ante el retorno de los científicos, representados por los tecnócratas; siendo desde el gobierno de Miguel de la Madrid, fortalecido con el nefasto de Salinas de Gortari a la fecha.

La breve descripción de quienes eran los científicos, ahora ya no se forman en Francia, sino en gringolandia, quienes piensan, duermen, caminan, hablan, comen, de acuerdo al dictado y deformación mental, sin apego alguno a la identidad y cultura nacional. Los tecnócratas neoliberales, gozan de privilegios, mismos que no cuadran con las aspiraciones de un pueblo en desgracia. Así como en el porfiriato, la ley de la bala y bayoneta, es el mecanismo de convencimiento. Es cierto, ya no existe el llamado Palacio Negro, Lecumberri, pero, la nación es una prisión y fosa común, donde se nos vende la idea que, para el desarrollo nacional, se tienen que realizar sacrificios.

El papel calca del porfiriato, hoy es lamentable, porque regresan las empresas extranjeras a ser dueñas de los bienes de la nación, la clase trabajadora ha perdido sus derechos, los campesinos e indígenas son despojados y obligados a ser migrantes; la seguridad social va envías a ser privatizada; en cuanto a la educación, es castrada ir creando una sociedad no pensante, y ser analfabeta funcional. Adiós Pemex, CFE, Ferronales, entre otras más.

El dicho de “mátalos en caliente”, del porfiritato, lo encontramos en Acteal, El Charco, Atenco, en Iguala con los 43 estudiantes. Ejemplos sobran, al grado de que la patria, nuestra tierra sagrada, es fertilizada con miles de desaparecidos que yacen enterrados clandestinamente a lo largo y ancho de la nación.

Ahora resulta que las pensiones vitalicias y seguros de vida con cargo al erario que reciben ex presidentes de la República y sus esposas transgreden los principios de igualdad y equidad ante la ley previstos en la Constitución, y contravienen al menos cinco artículos de la Carta Magna, porque dar esas prestaciones a ex titulares del Ejecutivo que ya no son funcionarios en activo, o a sus esposas o familiares, viola los artículos 1, 12, 73, fracción 6, 126 y 127 fracción 9 de la Constitución.

El cinismo tecnócrata es absurdo, porque en el último año el Servicio de Administración Tributaria (SAT) condonó impuestos por 5 mil 653.9 millones de pesos a personas morales, físicas e incluso del sector público, como Industrias Campos Hermanos, Volkswagen, Simec, y la constructora Geo, denunció la organización no gubernamental Fundar Centro de Análisis e Investigación, a razón de 5,563.9 millones de pesos en impuestos a personas físicas, morales y sector público. El trato injusto a quienes sí pagamos nuestros impuestos, no se traduce en beneficio, al contrario, la nación está en quiebra, gracias a los tecnócratas neocientíficos.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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