21 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

La rebelión de Epicuro

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / julio . 23, 2016.

Epicuro (341-270 a. N. E), filósofo griego, quien independientemente se perfilaba por la idea fundamental de que la sociedad debe descansar en la amistad sin miramiento, donde la justicia sea igualitaria, manifestando un sentimiento de armonía; también expresaba un rechazo a todo tipo de sometimiento que esté en contra de la voluntad social, es decir imposición por parte de legisladores, respaldados por un poder coercitivo. “Debemos meditar sobre todo aquello que conduce a nuestra felicidad”… “pensando que cuando la poseemos, lo tenemos todo; y cuando carecemos de ello, debemos dedicar todo nuestro esfuerzo para alcanzarla”.

Si bien es cierto que Epicuro promovía la felicidad entre todos, también advirtió que todo valor tiene un precio, siendo que la felicidad social, es presa de la maldad de parte de quienes tienen el poder: “Todo lo que tiene valor, tiene un precio. El precio, en este caso, fue el nacimiento de la injusticia social. El precio se había fijado demasiado alto (…) La ciudad era un parásito de la nación. Las riquezas quedaban concentradas en las manos de la aristocracia ciudadana. La vida política se fue delimitando hasta quedar en exclusiva de un reducido número de familias. La magistratura quedó reservada a aquellos que eran suficientemente ricos como para poder sufragar los gastos del servicio público de sus propios bolsillos. El sacerdote, que confirmó con divina sanación el orden establecido, cubría sus vacantes de la misma manera”.

Pues bien, Epicuro se rebeló contra la imposición de un Estado dictatorial, a pesar de que él siempre difundía un pensamiento humanista, también consideró que el Estado y sistema se tragaba la felicidad de los pueblos.

En México tecnócrata, también los aristócratas, cleptocracia, oligarquía y más, se encargan de suprimir de todo derecho al pueblo, bajo el pretexto de la modernización. Claro que, manipulando a la democracia, hacen y deshacen de toda ley, apegándose a ella como su fueran dueños absolutos de su contenido, para deformar y arremeter contra un pueblo anhelante de justicia.

Los gobiernos tecnócratas, desde De la Madrid a la fecha, carecen de sentimiento ético y nacional, quienes, al ser criados del neoliberalismo, el ser apátrida, dicen ser mexicanos para justificar la mentira. Somos testigos de cómo están vendiendo los bienes nacionales, empeñando el futuro del pueblo, de nuestros hijos y nietos. Despojando de todo derecho a la nación.

Mientras imponen un modelo de política educativa contraria a las profundas necesidades nacionales, empobreciendo el conocimiento, advirtiendo que la pretendida reforma, sí busca el desarrollo nacional. En los hechos, alienar para castrar conciencia y valores patrios y castrar a la Constitución.

Si Pemex, CFE y otras empresas nacionales son prioridad de los tecnócratas, quienes imponen la idea de que dichas para estatales están en quiebra, por lo que para sanear su economía se tiene que ir fragmentando para vender en partes y así contar con capital para la nación; son las administraciones sexenales quienes las han saqueado, al grado de que sí están en quiebra, gracias a ellos.

A pesar de que el Estado pretende imponer la idea de que el movimiento magisterial es terrorista, el carácter apátrida del sistema está siendo acorralado por sus propios actos terroristas. Además de hostigar, encarcelar, despedir a maestros, también algunos han sido asesinados. El terrorismo de Estado está a la vista.

La lucha magisterial tiende ya a ser social. Por eso, el gobierno federal debe y está obligado a reconocer que camina contrariamente a las necesidades nacionales. Si se amplían los problemas sociales en diversos niveles y condiciones, cuando inició el movimiento armado de 1910, sí estuvieron al frente algunos personajes como Madero, nadie pensó que, entre las filas del pueblo, emergieran ciudadanos con valor y entereza social como Villa, Zapata, Flores Magón, y el pueblo en sí, quienes dieron sentido a la revolución y Constitución.

La nación es una fosa común, donde yacen miles de compatriotas, pero también porque el Estado y sistema incorporan a la fosa, la protesta y exclamación de justicia. Enrique Peña Nieto pidió perdón por lo de la Casa Blanca; sin embargo, se redujo a esa declaración. En otros países, como en Guatemala, a mandatarios y funcionarios de alto nivel, se les consigna y encarcela por daño a la nación, en México, la hipocresía y cinismo, hace mover a México.

Humberto Moreira, no ha dicho nada contra el gobierno español de haberlo detenido por narcotráfico y otras maldades inocentes, pero, Moreira, se sintió ofendido porque el pensador y periodista Sergio Aguayo lo despojó de su disfraz, ahora lo denuncia y pretende que le page una millonada suma. También, los perros de la cadena MVS, demandan una vez más a la periodista Carmen Aristegui, manifestando que ella hirió profundamente a la empresa. Curiosamente, coincide en fecha con el pedir perdón de Peña. Qué hipocresía cómplice.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

* Analista político y de prospectiva social

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