20 abril 2019
El Popular

Alquimia de poder

Paquetitos de Impunidad

Por Ruby SORIANO. / julio . 11, 2016.

Como en la mejor opereta, después de la puesta en escena, caen las caretas, para dejar al descubierto el verdadero rostro de un quebrantado Partido Revolucionario Institucional que ya ni con una “manita de gato” podrá volver a mostrar esa fortaleza de un partido de estado, que por décadas, tuvo canonjías, prebendas y toda clase de corruptelas para su rentabilidad política.

El próximo martes, el tricolor realizará la unción de su nuevo dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, que en el mejor sentido metafórico, llegará con su martillo en mano, para clavarle el último clavo al ataúd del PRI.

Qué rápido se le cayó el circo al partido del presidente Enrique Peña Nieto. La mercadotecnia política que usaron en el pasado proceso electoral, donde la renovación, la limpia y la modernidad fueron los arietes de un Manlio que jugó su mejor protagónico, pero que al final, fue confinado a un simple actor de reparto, se desmoronó y dejó al descubierto que el PRI mantiene intactas sus fidelidades con las sempiternas prácticas de los agachados.

Así de contundente y directo. El líder moral del Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto, no sólo derrumbó su imagen, sino también la de su partido. Sin un timón que lidere los cambios y vientos nuevos en el tricolor, este partido dio muestra de mantener sus sempiternas prácticas de poder, donde el corporativismo simulado en sus llamados sectores populares, evidenciaron la cargada a favor de un dirigente sin militancia y escogido al vapor, como alternativa de última hora para intentar retomar el equilibrio en un partido que se encuentra en la lona.

Los costos que habrá de pagar el PRI seguirán en cascada. El arribo de un tecnócrata no es suficiente para barrer y trapear el ostracismo de un tricolor hundido y marcado por la corrupción ejercida por algunos de sus “honorables militantes”.

¿A caso veremos un PRI que empujará la mano justiciera en contra de los Duarte (César y Javier)? ¿Revivirá el caso Moreira? ¿Evadirá el halo de corrupción con el que carga su líder moral?

Son muchos cuestionamientos y muy previsibles las respuestas, sobre todo, cuando el país se encuentra inmerso no sólo en crisis económica, de gobernabilidad, de corrupción y sobre todo de credibilidad.

Cómo reconstruir a un PRI con más fisuras que un queso gruyere, cómo retomar las militancias en cada campo de batalla del país, cuando son varios los hampones, oportunistas y simuladores que empiezan a pensar en cómo exprimir aún más la deteriorada imagen de este partido.

Ante este panorama, es fácil y previsible mirar el futuro inmediato de un priismo muy fracturado que parece advertir el inicio de lo que será un tejido muy fino que empezarán a construir los hombres del Presidente, y que no será propiamente para gobernar un sexenio más en Los Pinos, sino para negociar la impunidad que puedan lograr en la recta final de un desgastado gobierno peñista.

 

@rubysoriano

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