19 enero 2018
El Popular

El guajolote que lee

Un Proyecto de Mario Bellatin

Por Óscar ALARCÓN. / enero . 08, 2018.

Mario Bellatin es uno de nuestros escritores más atrevidos no sólo por sus textos sino por sus proyectos. Dirigió la Escuela Dinámica de Escritores, en donde la intención era que los alumnos tuvieran clases diversas como fotografía, artes plásticas, música, pero en donde se excluía una clase formal de escritura. Es decir, se trataba de construir un texto a partir de la convivencia del alumno con otras disciplinas. Y es que, según Mario Bellatin, “no es posible enseñar a escribir, ésta puede ser la premisa de una escuela semejante y, precisamente por eso, es imprescindible su creación y mantenimiento”.

Retar al escritor para que pueda contar de forma distinta su obra. Poner a prueba al público para encontrar nuevas lecturas. Parecen ser las ideas que recorren Un proyecto, libro en donde Mario Bellatin reúne a 4 escritores para duplicarlos: Margo Glantz, Salvador Elizondo, Sergio Pitol y José Agustín.

Los cuatro creadores mencionados prepararon durante seis meses a sus representantes —personas que no son escritores— para hablar en un encuentro de escritores, que se llevó a cabo en Francia, en donde se darían a conocer temas específicos propuestos por los autores. Es decir, el Instituto de México en París funcionaría como un espacio en donde se anularía al escritor—personaje para priorizar la obra—.

En el libro aparecen los textos que cada uno escribió para que su colaborador copiara tono, ademanes, tics: la personalidad de los creadores. De manera tal que el público acudiera a escuchar únicamente las palabras de los escritores mexicanos en voz de sus duplicados. Al entrar a la sala el espectador se encontraría con las personas que en ese momento harían las veces de escritores.

La edición del libro se redondea con una serie fotográfica sobre el proceso que vivieron creador y creador duplicado durante las semanas de entrenamiento. Se trata de una edición bilingüe —español-francés— en donde Margo Glantz escribe “Cloaca Máxima. ¿No es curioso? Coinciden en el tiempo la preocupación por la limpieza del lenguaje y la reglamentación de las fosas sépticas.”, el apartado se titula Saña; Salvador Elizondo en su Selección arbitraria nos dice “Tal vez por esnobismo, o por ignorancia, se prefiere llamar neurastenia, depresión, spleen, melancolía, tedio, fatiga, mala digestión, tiempo nublado, blues a la simple y sencilla tristeza.”; por su parte, Sergio Pitol en Señales de vida incluye un “Breve tratado de erotismo. El tacto es invariablemente fragmentario: divide las cosas. Un cuerpo conocido a través del tacto no es nunca una entidad; es, si acaso, una suma de fragmentos”; y para finalizar, José Agustín dice “los laberintos me excitan, me fascinan como caleidoscopios, pero amo la luz y lo que se dice real con la máxima precisión focal”, lo anterior proviene del apartado Diez temas para Mario Bellatin.

La edición de este libro es una rareza no sólo por el formato sino por la propuesta central. Sin embargo, este guajolote lector considera que libros como Un proyecto son los que hacen falta para rehacer eso que llamamos literatura mexicana.

 

Un proyecto de Mario Bellatin. Landucci Editores, México, 2003.

@metaoscar

Te puede interesar