18 noviembre 2017
El Popular

Horizontes

“Horizontes”

Por Tere MORA GUILLÉN. / noviembre . 13, 2017.

"Para Mujeres y Pan, Zitácuaro, Michoacán”; bien dijo Renato Leduc. En días recientes he constatado las bellezas naturales, y la cordialidad de los habitantes de la zona oriente de dicha entidad.

He tenido la oportunidad de impartir el curso de  Locución Incluyente, a estudiantes del diplomado de Periodismo y Locución, se trata básicamente de hacer un uso correcto del lenguaje, de tal forma que al  utilizar determinadas palabras o expresiones, es posible favorecer el empoderamiento de la mujer; promover los derechos de las personas con discapacidad, reconocer a las personas de la tercera edad, y en suma, tratar con respeto a todo ser humano sin distinción de género, o preferencias sexuales.

Si tan sólo logramos cambiar el pensamiento a uno de mayor inclusión, podemos modificar nuestro lenguaje y lograr una mayor equidad en nuestro entorno, más aún quienes tenemos el privilegio de incidir en la sociedad a través de los medios de comunicación.

Encontré a un grupo de profesionales, entusiastas, participativos, que expresan un gran respeto hacia la docencia, y muestran a sus visitantes el orgullo de pertenecer o habitar en Zitácuaro.

En mi visita relámpago he comprobado la belleza de sus residentes, así como sus joyas gastronómicas desde las corundas, el requesón, los pambazos y la sopa tarasca; hasta su gran tradición panadera, plena en panes de dulce y de sal, incluso el pan de nata casero, es un manjar. Es más, también hay el "pan de hoja", el "pan de vapor", el "pan de manteca" y el "ranchero". Todos ellos están como para chuparse los dedos y son recetas todas ellas, que de generación a generación se van pasando.

Y ni qué decir de sus tradiciones, el primer fin de semana me tocó ver un tianguis repleto de coronas fúnebres adornadas de flores de plástico multicolores, mismas que más adelante lucían los panteones, y les hacía ver festivos, con la alegarabía y respeto que el mexicano da a la muerte, bien decía José Guadalupe Posadas jugamos con la muerte, la acariciamos…

Por otra parte, so pretexto de la llegada de la Nueva Tierra, evento sin precedentes en la historia. El pasado 11 de noviembre en que se activaron de manera definitiva los Códigos de luz del Alma, mis nuevos amigos de Zitácuaro de manera sorpresiva al término de la clase tomaron un sendero pleno en vegetación, rumbo a las Pirámides de Zirahuato, iba yo con los ojos de plato, sorprendida ante la belleza del sitio arqueológico. Subí una del las pirámides, admirando el verde del paisaje, respirando el aire puro, y agradeciendo al creador por el momento mágico que compartí con personas maravillosas, llenándonos de buena vibra, para retomar nuevos bríos, y posteriormente tomar rumbo a la central camionera para emprender el regreso a la Ciudad de México.

Sin embargo en el trayecto fue hacer una parada para sentir que a la vuelta de la esquina llega la Navidad. Respirar profundo y observar los viveros de nochebuenas que asemejan grandes alfombras, y las hay de color blanco hasta rosas antes de llegar al rojo.

Mi corta estancia en el hotel boutique Casa de los Recuerdos fue inolvidable, el lugar está conformado con detalles hermosos de nuestro México, que desde luego al ver una antigua máquina de escribir, me acordé de mi papa Antonio Mora Hurtado, de mi abuelo Fernando y de mi familia de periodistas; una vieja máquina de coser me hizo recordar a mi bisabue Conchita; y a mi abue Jose;  una mecedora en la que me senté, de las que le encantan a mi mamá y pensé que quizá pronto pueda llevarla a conocer este lugar lleno de encanto. Un privilegio desde luego el motivo de mi viaje, la experiencia de entregar lo mejor de mi a profesionales exitosos, quienes me condujeron a preparar con gran cariño dinámicas atractivas para realizar un buen curso.

Muchos turistas de todas partes del mundo, debieran darse la oportunidad de visitar Zitácuaro, Michoacán; y dejarse sorprender por sus diversos atractivos.

tere_mora_guillen@yahoo.com.mx    

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