18 noviembre 2017
El Popular

La Moviola

Las tinieblas: el miedo como control

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / octubre . 18, 2017.

El miedo ha sido, desde los inicios de la civilización, uno de los mecanismos fundamentales para el control. También desde tiempos inmemoriales el miedo ha funcionado perfectamente con dos de sus complementos: la ignorancia y la soledad. Así, miedo, ignorancia y soledad han sido parte fundamental de las estrategias para el control, desde una persona hasta una sociedad. La experiencia del miedo como mecanismo es individual, pues paraliza. Para que el poder lo use como forma de control, es necesario aislar al individuo, apunta Michel Foucault, al afirmar que “la soledad es la condición primera de la sumisión total”. Es esta tesis la que desarrolla con un gran dominio cinematográfico el joven director Daniel Castro Zimbrón (Ciudad de México, 1983) en su segundo largometraje Las tinieblas (México/Francia, 2016) que recibió el premio del público en la edición 2016 del Festival Internacional de Morelia.

En una cabaña en medio de un apartado bosque, un hombre (Brontis Jodorowsky) mantiene en cautiverio a sus dos hijos menores de edad (Aliocha Sotnikoff y Camila Robertson Glennie), quienes ignoran, junto con el público, la razón por la que deben usar máscaras antigases cada vez que salen de la cabaña. El miedo por la llegada de “la bestia”, que anuncia su cercanía con sonidos aterradores, los hace permanecer en esa cabaña intentado sobrevivir con lo que tienen a la mano. Es solamente Argel, el pequeño de unos 12 años, que se aventura a escudriñar qué oculta su padre para encontrar a su hermano mayor desaparecido, y hallará la verdad, o eso es lo que él cree.

 

 

Con claras reminiscencias a las atmósferas oníricas creadas por Tarkovsky y también con una referencia a El castillo de la pureza (Arturo Ripstein, México, 1973), Castro Zimbrón desarrolla un ensayo sobre el miedo como forma de control. No es casual que el personaje del padre sea, en la oscuridad, un titiritero. El que los hijos no sepan que hay en la habitación del padre ni tampoco bosque adentro, los hace experimentar miedo. Miedo que se refuerza con el hecho de estar completamente aislados de otros sujetos y con ello no reconocer al mundo, ni siquiera tener un mundo sólido. Los sonidos, cuya procedencia ignoran, no solamente refuerzan ese miedo, sino que refuerzan el aislamiento que metafóricamente es la oscuridad que crean cuando suceden esos sonidos.

Son la ignorancia y la soledad forzada por el aislamiento esas tinieblas que permiten la llegada del miedo para someterse al poder que se erige como el protector y salvador, no como el poder en sí mismo. Así como un títere se controla por medio de hilos, así los hilos del poder son el miedo, la ignorancia y la soledad. Esta es una película que hay que ver, pues rompe con la tendencia del cine mexicano de los últimos años, tal vez con excepción del cine del grupo encabezado por Carlos Reygadas que ha dado a nuestro país varios reconocimientos internacionales.

Vista como una metáfora del poder y de la sociedad, Las tinieblas es un pulcro y certero ensayo foucaltiano sobre el control social que ayuda a comprender al miedo, a la ignorancia y a la soledad como esos mecanismos de control. Nosotros, como sociedad experimentamos miedo a causa de una ignorancia sistemática y del aislamiento provocado por los valores de una cultura de mercado, que privilegia al individuo por encima de la colectividad. Somos esos menores que nos asustamos por sonidos desconocidos sin saber su procedencia, que usamos esas máscaras antigases sin saber la razón, que estamos aislados en una cabaña en medio de la nada y que vivimos, en resumen, en las tinieblas. Y, esperamos que el poder mueva los hilos para protegernos.

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