23 octubre 2017
El Popular

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Perfil del asesino: Mara Castilla

Por Alfonso CHÁVEZ. / septiembre . 19, 2017.

Es en la mayoría de los casos, que ante un pensamiento desorganizado y falto de control de impulsos, que se da un asesinato.  La enfermedad bajo la cual se diagnostica al asesino desde el punto de vista psicológico, normalmente será el Trastorno de Personalidad Antisocial.

La infancia de las personas con este trastorno vivieron inseguridad y caos dentro de su familia; severidad y sobre indulgencia; y en general una inconstancia afectiva. Sus madres tuvieron característicamente personalidades depresivas o masoquistas; los padres fueron inconsistentes y/o explosivos y/o sádicos. Fueron también sujetos que vivieron inestabilidad debido a muertes, separaciones o cambios radicales en su vida familiar. Ello causo que se sintieran inferiores y vulnerables, después quisieron volverse omnipotentes; lidiando principalmente con una necesidad de poder, ante las circunstancias de vida que vivieron.

Sus padres utilizaron un lenguaje para su educación donde existían los sentimientos; pero donde los mismos eran controlados de forma tajante y sin mayores explicaciones. Cosas como “¡Ya deja de estar chillando!” y “¡No seas pinche marica!” dominaron sus infancias, en lugar de: ¿Por qué lloras?, ¿Qué es lo que te hizo sentir mal? o ¡Entiendo porque estás enojado! Esto los hizo no entender de una forma madura que eran los sentimientos.

Así en ellos se creó una autoestima que más que enfocarse en el reconocimiento de los demás por el entendimiento de sus sentimientos, se conformó en base al reconocimiento que los demás les dieron por poder. Es decir, la persona con Trastorno de Personalidad Antisocial “fue chingón” por dominancia sobre los demás; no por consenso, ni reconocimiento de sus pares.  Esto lo hizo entonces auto-representarse como un sujeto con mucho miedo a la debilidad y por tal motivo necesito compensarlo con su omnipotencia. Así, el sadismo, perversión y agresividad, dieron siempre un sentido para estabilizar su self.

Esto lo acerco por tal motivo siempre a actividades ilícitas. Actividades que construyeron su personalidad y que le fueron reforzadas en un ambiente que lo premio por ser así. Por ese motivo es que también pudo involucrarse en el consumo de alguna sustancia de forma adictiva. Por dichas conductas se fueron aislando mucho más de lo social.

Hasta antes de matar, tuvieron relaciones conflictivas, llenas de “madrazos” o celos o discusiones en todo momento. Su sexualidad fue lograda a través de la fuerza más que de la empatía. Si algunas habilidades sociales quedaron, fueron utilizadas ante mujeres devaluadas y que aceptaron su primitivismo. Ahí es que pudieron satisfacer sus grandes necesidades pulsionales, mujeres que simplemente fueron objeto de su sadismo. Hubo fantasías penetrantes de cariño, pero poco amor.

Tuvieron problemas dentro de la familia, a la cual probablemente también hicieron daño. Les robaron para consumir, o los hicieron gastar para que los sacaran de la cárcel por un delito menor. Se rodearon de malas amistades. Olvidaron los buenos hábitos y el deporte.  También lucharon en ocasiones por dar un cambio a su vida, sin embargo les fue muy difícil cambiar. Más si no tuvieron buenas figuras de identificación en la infancia de quien asirse. No pudieron luchar con tanta impulsividad e incapacidad de control.  Estuvieron siempre hasta el punto de violar o de matar; hasta que se encontraron ante una chavita como Mara. Y lo hicieron. Fueron hombres de todas las clases sociales, con una similar historia.

Diario me toca convivir con hombres que hacen daño a las mujeres. He conocido hombres de todo tipo, que dañan por consecuencia de no entender la gravedad de sus historias y malas infancias. Que dañan por no luchar contra su adicción. Que no han entendido el valor del amor en la familia y a la mujer. Que no han crecido en los valores y que no han comprendido la compasión. Lejanos de Dios, por qué no decirlo. Como sea que lo conciban. 

Yo les hago una pregunta, más allá de lo que podamos reclamar a las autoridades y de una Alerta de Género que se busca. Y eso es: ¿Qué vamos a hacer?

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