24 septiembre 2017
El Popular

Bregando

Adiós tauromaquia

Por Jaime OAXACA. / septiembre . 12, 2017.

La idea de presentar los carteles armados al inicio de una temporada es mala estrategia porque nada le aporta a la fiesta de los toros.

De un tiempo para acá, la empresa de la plaza México, ha decidido que tanto en el serial de novilladas como en corridas no se presenten únicamente los elencos, prefieren darlos a conocer con toros y toreros.

Eso es entendible cuando se trata de ferias, con festejos continuos en periodos cortos de tiempo. Pero en La México normalmente se da una toreada a la semana, bien podrían presentarse las bases de carteles y dejar lugares disponibles para repetir algún diestro que triunfe.

Evidentemente no incluye a las figuras extranjeras, esos tipos ya vienen con las fechas programadas, más bien se trata de los diestros mexicanos.

Siempre se ha dicho que La México es el recinto taurino que da y quita. Cualquier triunfo en la histórica arena de su ruedo repercute a nivel nacional. Quizá ya no como hace algunas décadas pero no pierde relevancia. Por eso es trascendental ligar tardes triunfales, pero si los carteles están cerrados es imposible hacerlo.

Una fórmula bastante simple y lógica dio magníficos resultados. Todo diestro que triunfe, cortando orejas o no, repite a la semana siguiente. Independientemente de un acto de justicia hacia el torero, es una forma de calentar la temporada. Las tardes gloriosas levantan el ambiente y los diestros que lo hacen posible generan en los aficionados ganas de verlos actuar nuevamente. Si lo programan la semana siguiente no se diluye el interés.

No sólo tienen que ligar los toreros en la faenas, los empresarios también necesidad de hacerlo.

La empresa de la plaza más grande del mundo tiene la obligación de realizar 12 novilladas para hacer el canje del derecho de apartado, ese canje tiene un costo para los aficionados, la operación genera una buena cantidad de dinero para la empresa.

Da la impresión que es la única razón por la que organizan las novilladas, como si no les importara hacer toreros que en años posteriores serán el sostén de la fiesta.

Este año, por segunda vez consecutiva, se dieron a conocer los carteles incluyendo reses y novilleros. Seis festejos con picadores y seis sin ellos. De éstas últimas ya se realizaron cuatro, en la inaugural hubo dos chavales triunfadores que no pudieron repetir en la siguiente, reaparecerán hasta la sexta, la de triunfadores sin caballos, cuando los aficionados se hayan enfriado.

La falta de difusión y el interés de la afición provocan las pésimas entradas y, para colmo, la empresa no permite que los diestros repitan.

Jamás en los 70 años en el historial de la plaza más grande del mundo, se habían presentado carteles desde el inicio de las novilladas, de ser así, jamás hubieran surgido diestros como Joselillo; Manuel Capetillo, El Volcán de Aguascalientes, Chucho Córdoba y Paco Ortiz; Joselito Huerta y El Loco Amado; El Pana y César Pastor; Valente Arellano, Manolo Mejía y Ernesto Belmont, entre muchos más.

Chicos con ganas de ser toreros siempre existen, pero esos chavales soñadores de emular a las figuras de antaño cada vez la tienen más complicada, es cierto que ahora abundan las escuelas taurinas, pero los jóvenes cada vez tienen menos oportunidades de torear.

En las diferentes ferias del país casi no se organizan novilladas, puras corridas, el argumento es que no se gana dinero en los festejos menores, por eso no las hacen. Cuando surge alguien capaz de poner el capital, no los dejan efectuar la novillada porque “le quitan público” a las corridas.

Con esa mentalidad será difícil hacer nuevos toreros.

Por si fuera poco, se debe agregar los palos que les dan algunos pillos a los novilleros, trincándolos y echándoles animalitos de dos años de edad como si fueran novillos.

La situación está compleja. Las novilladas no son un mal necesario, o se unen todas las fuerzas vivas de la fiesta en favor de los festejos novilleriles o, en algunos años, adiós tauromaquia.

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