21 julio 2018
El Popular

Ronda política

Democracia y corrupción: sucesión presidencial 2018

Por Maribel FLORES . / agosto . 29, 2017.

 

“El poder corrompe; pero la carencia absoluta de poder

corrompe absolutamente.”

(Michael Walzer)

 

Prudencia, inteligencia y habilidad política en tiempos de crisis, serían los componentes de una fórmula deseable para la estrategia de campaña política en la carrera presidencial del 2018 en México. A pesar de que la agenda pública contempla los asuntos más importantes para la ciudadanía, de acuerdo con diversos estudios de opinión, parece que los partidos políticos no están conscientes de la realidad social que deberán entender y atender no sólo en el discurso, sino en sus actitudes, prácticas y procedimientos de cara al inicio del proceso electoral federal. Para la ciudadanía, serían tres los ejes rectores quela plataforma política de los aspirantes a la silla presidencial debería contemplar: seguridad, desigualdad y corrupción. Siendo este último el mayor de sus y nuestros problemas, no sólo por lo compleja que es en sí misma la corrupción, sino por la falta de credibilidad y confianza de la ciudadanía en la clase política que aspira a ser gobierno y tomar decisiones colectivas en este sentido.

Si bien es cierto que el poder político es un mal necesario en la sociedad (Silva-Herzog, 2016), también lo es que en la democracia el poder es de quien tiene la capacidad de convencer (Walzer); es de quien logra la adhesión de quienes creen y confían en la persona que han decidido que los gobierne. Es el gobierno de la mayoría. Por lo tanto, una pregunta que rondará en los próximos meses para los mexicanos cuando tengan que pensar en la persona que podría representarlos y resolver este problema sería, ¿quién puede hablar de corrupción y combate a la impunidad con credibilidad? Respuesta que probablemente definiría el resultado de la elección presidencial si la mayoría de ciudadanos acude a las casillas para mostrar su voto de confianza por una de las opciones políticas postulantes.

Por lo pronto, existen tres factores que pueden afectar la sucesión presidencial:

1. Los actores políticos aún no han comprendido la necesidad de abrir sus procesos internos para definir candidaturas, dando así muestra de una falta de democratización profunda para transparentar sus métodos de postulación de los perfiles que los representarán. Cambios internos son exigidos no solo por la propia militancia y simpatizantes de los partidos, sino por la ciudadanía. Muestra de ello es lo que ha ocurrido en el PRI o en Morena, que han pasado por momentos difíciles cuando han tenido que discutir quién tendrá posibilidad de acceder a la candidatura presidencial y de la jefatura de la Ciudad de México, respectivamente;

2. Los actores políticos tampoco comprenden la urgencia de centrar su discurso de manera congruente con la exigencia social que rechaza la corrupción política; exigiéndoles ser transparentes primero al interior y luego hacia afuera. Lo cual los sitúa en un campo de incertidumbre frente a la ciudadanía, ya que no hay certeza sobre quiénes de los que se están postulando son democráticamente electos en sus propias filas. Una imposición dirigida, autoritaria y opaca por parte de un líder político o moral del partido, debilitaría la imagen y reputación partidista, que vale decir, requiere urgentemente una dosis de confianza pública en un ambiente democrático en crisis. En contraste, una deliberación interna, siendo pública, debería dar cuenta de la capacidad de unir esfuerzos por un interés común para el acceso al poder, centrado en un proyecto político, más allá de intereses particulares.

3. Tercero y más importante, el poder absoluto no puede estar pensado en una sola persona, ya que para la sociedad resulta insostenible. En una democracia, el poder se controla con poder; la ciudadanía es el contrapeso al ejercicio del poder político que le otorga a quien lo va a ejercer. Por ello debemos reflexionar que más allá de quién será la persona que ocupe la silla presidencial y sea responsable de combatir la corrupción, el ciudadano debe asumir la relevancia de su participación en el control del poder. Siguiendo las ideas liberales de Benjamin Constant le dejo este comentario al lector: dale todo el poder a un hombre, a varios hombres o a todos los hombres si quieres; a quien sea, el resultado será igual de desafortunado para ti. Atacarás a quienes ejercen el poder y acusarás a la monarquía, la aristocracia o la democracia, el gobierno mixto o el sistema representativo. Pero estarás siempre equivocado, ya que el culpable es la extensión del poder otorgado, no quien lo ejerce. Tu indignación debe dirigirse en contra de la espada, no contra el brazo. Hay armas que son demasiado pesadas para la mano del hombre. Y así es el poder político, nos pesa mucho porque no estamos pensando quela carencia absoluta de poder ciudadano es lo que corrompe absolutamente al sistema político (mexicano).

 

@floresm_mx

info@reconstruyendociudadania.org

*Profesor de tiempo completo del Tecnológico de Monterrey

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