23 abril 2018
El Popular

Ronda política

La metamorfosis del PRI para la Presidencia

Por Maribel FLORES . / agosto . 15, 2017.

En memoria del gran Maestro Rius, caricaturista político que nos dejó un gran legado con su arte para estudiar la política y el poder en México.

En la coyuntura política actual, la elección de una candidatura en un proceso electoral podría definir el éxito de la campaña política, que es el acceso al poder. Estamos a pocos días de comenzar la carrera presidencial del 2018 y ya se pueden identificar cambios importantes, no sólo en las reglas y en la organización de la competencia electoral, sino en el número y tipo de competidores, en las relaciones entre ellos y sus procesos internos para definir candidaturas.

En el caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido político en el poder que ha logrado desarrollar una capacidad de adaptación a los cambios del sistema político mexicano, redefiniendo su estructura y funcionamiento internos conforme evolucionó el Estado desde su origen, es posible observar que están ocurriendo cambios importantes que podrían marcar el inicio del proceso interno de selección del candidato a la presidencia de la República para el próximo año. Y menciono candidato porque no considero que existan todavía las condiciones para señalar a una mujer como aspirante o posible candidata a la presidencia de la República, por este partido. De hecho, desde su constitución (1929), no ha postulado a una mujer como candidata a la presidencia de la República.

Existen tres hitos en la historia política de México, marcados por la metamorfosis del PRI; comenzando con su fundación como Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929, convirtiéndose en 1938 en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM); y finalmente, en 1946 en el PRI, como hoy lo conocemos. Mismo que en el 2000 intentó poner en marcha una nueva transformación con la idea de un Nuevo PRI para estar en armonía con las condiciones del contexto político, económico y social del país, así como con la necesidad de postular al candidato de la presidencia de la República, de forma democrática, abierta y transparente; intentando romper con el viejo PRI, lo que no logró concretar.

En la línea de tiempo de la metamorfosis del PRI, se identifican varios cambios de nombre, de contexto y actores políticos con los que se enfrentó en su lucha por el poder político; aunque también destacan las escisiones que ha sufrido el partido por una reclamada democratización interna por parte de sus militantes: a) La de 1989, cuando salen de sus filas Cuauhtémoc Cárdenas y buena parte de sus militantes para fundar el Partido de la Revolución Democrática (PRD) al no existir condiciones de equidad para competir internamente por la candidatura presidencial; y, b) La que se gesta durante los sexenios de Miguel de la Madrid (1982-1988) y Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), con la salida de Manuel Camacho Solís para crear el Partido Centro Democrático (PCD) en 1994 y la nueva generación de priistas que van a estudiar en el extranjero sus posgrados en materia económica, dando paso a la era de la tecnocracia al interior del partido, que configuraría el nuevo perfil del liderazgo presidencial (el del economista, que sustituyó al del abogado, que históricamente fue militar, hasta Miguel Alemán, cuando comenzó en el país el mandato de presidentes civiles). Hecho que genera una ruptura interna profunda entre la vieja guardia priista y las nuevas generaciones, acentuándose en 1994, tras el asesinato del candidato a la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta; lo que deja profundamente descontentos a los miembros del ala conservadora priista con la designación del candidato sustituto del presidente Salinas: Ernesto Zedillo Ponce de León.

Otra fecha trascendente en la sucesión presidencial sería la del 2000, cuando se da otra ruptura significativa en el PRI, con la salida de Elba Esther Gordillo al fundar el Partido Nueva Alianza (Panal) y la celebración, por primera vez en más de 70 años, de las elecciones primarias para elegir al candidato a la presidencia de la República. Situación entonces novedosa para el partido, pero complicada por la difícil situación de disputa y desintegración entre los aspirantes, por lo que el presidente Zedillo mostró públicamente su voto nulo en las elecciones internas, intentando neutralizar el conflicto entre sus militantes y abandonar la tradición presidencial del dedazo o designación del candidato del PRI a la presidencia.

Finalmente, en el 2017, ante la reciente discusión de cambiar los estatutos del PRI para la elección de su candidato a la presidencia, existe la posibilidad de una nueva escisión si es que el presidente Enrique Peña Nieto impone a su candidato sin apoyo de los miembros del partido; incluso si elige a quien sí tenga apoyo de las filas del PRI. El dedazo sería en cualquier caso un riesgo para el presidente, ya que un candidato ciudadano al interior del PRI si bien puede ser una señal de una nueva metamorfosis, también es cierto que podría representar una amenaza para la ya desprestigiada imagen del presidente en funciones. Decisión difícil en un contexto en el que no sería bien vista una imposición o decisión autoritaria, de cara al arranque del proceso electoral. Aunque no serán sólo el PRI y su presidente quienes tengan que trabajar para ser confiables, creíbles y competitivos en la elección del 2018, ya que la candidatura presidencial también es un importante desafío para todos los que van a participar la sucesión del poder.

Lograr que el ciudadano vote dependerá en buena medida de la calidad de las candidaturas de los partidos políticos y los independientes. Sin embargo, la decisión final de quien gane la presidencia de la República es de la ciudadanía, a quien le corresponde informarse y participar en la definición de quien defina que ejerza la responsabilidad de gobernar. Por lo que es fundamental que los partidos políticos se ocupen del perfil de candidatura presidencial que estarán postulando en próximos meses ante la autoridad electoral y el electorado en 2018. Reto importante no solo para el PRI sino para todas las fuerzas políticas interesadas en la silla presidencial.

*Profesor de tiempo completo del Tecnológico de Monterrey

@floresm_mx

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