11 diciembre 2017
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El Popular Investiga

Hombres que chiflan en la calle y respetan en la casa

Por Alba ESPEJEL |

Cirilo Rivera García, del Colectivo Equidad, Bienestar y Salud, concientiza a los hombres para respetar a las mujeres

Ilustrativa | Rivera creyó que los halagos callejeros se justificaban al no ser ofensivos y no utilizar groserías, pero entendió que la ofensa puede llegar al grado de causar malestar.

Hasta los 20 años de edad fue cuando Cirilo Rivera García se dio cuenta que el acoso callejero era malo; chiflarle y proferir piropos a las mujeres era algo normal, pero todo cambió cuando unos hombres le gritaron algo ofensivo a la chica que le gustaba.

“Había una chava que me gustaba y uno de mis cuates le empezó a chiflar, el código entre amigos era que con la novia no te debías meter, entonces ahí me di cuenta que yo estaba mal, entendí que era un acto malo, pero también lo había hecho, lo que me convertía en alguien con doble moral, compartió.

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Al igual que muchos hombres, creyó que los halagos callejeros se justificaban al no ser ofensivos y no utilizar groserías, pero entendió que la ofensa puede llegar al grado de causar malestar.

Entre pláticas de hombres, Cirilo identificó que muchos respetan a las mujeres de su casa, pero en la calle chiflan a otras, lo que denota que algunos varones tienen una doble moral.

Se percató que en la universidad este acoso era más constante y muchas de sus compañeras creían que los chiflidos y los abrazos forzados era algo común, que se tenían que aguantar y ante esta situación trató de hablar con sus compañeros, pero la forma de pensar de cada uno era muy diferente.

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En la actualidad, con 43 años de edad, él y un grupo de hombres trabajan en el Colectivo Equidad, Bienestar y Salud, el cual tiene el objetivo de concientizar a los varones para fomentar el respeto hacia las mujeres.

“Se ha dicho que es hasta un tipo de galantería, se ha dicho que es válido para una mujer guapa, pero el problema de estos halagos es que pueden terminar generando un daño, no es una acción que se le solicite permiso, por tanto, al hacer estas demostraciones invaden su esfera de la sexualidad, explicó.

Cirilo mencionó que estas prácticas se realizan de manera cultural, no es algo innato a la naturaleza del hombre, desde muy pequeños, los niños empiezan a recibir comentarios de sus padres en donde les dicen: “hazle ojitos, chiflale, dile que es guapa” y con el tiempo las “formas de acoso” los hombres las normalizan.

Algunos al realizar un piropo o halagar a una mujer sin permiso en la calle, creen que tiene poder y esperan ser reconocidos como “machos”; sin embargo, Cirilo comparte que el acoso callejero es una forma de violencia sexual donde se “cosifica” el cuerpo femenino y los hombres que realizan estas acciones atentan contra su integridad.

“Los hombres se excusan con ‘ella tiene la culpa, para que se viste así, para que se maquilla de esta forma’, basta de eso, los hombres no tenemos porqué violentar a las mujeres por su físico, ese es un problema en el que hay que trabajar porque los hombres e incluso alguna mujeres lo ven normal”, expresó.

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Por último, Rivera García aplaudió el feminismo, pues, desde su óptica, el movimiento de las mujeres por sus derechos ha dado voz y nombre contra los actos dañinos que antes se normalizaban, espera que pronto los hombres entiendan que el acoso callejero es una forma de maltrato y que las mujeres no tienen que aceptar el halago de un desconocido.

Vox Populi

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