26 julio 2017
El Popular

Invitado

El sueño de los antorchistas es emancipar al pueblo de su pobreza

Por Pablo SORIANO. / abril . 20, 2017.

A propósito de los enredos que vive el PRI municipal de Atlixco por la pugna de su dirigencia, algunos personajes de los diarios locales, que vigilan cada movimiento en el seno del Movimiento Antorchista, se regodean sacando deducciones sobre supuestos sueños rotos en la dirigencia de esta organización.

La idea es esta: como la fórmula Sergio-Darinka es débil por su falta de trayectoria y experiencia política y, además, esta fórmula está fuertemente cuestionada por un sector de “dirigentes” del partido, no se garantiza para nada que el PRI apoye “el sueño” de la maestra Hersilia Córdova Morán, de llegar a la presidencia municipal de Atlixco.

Así que, dadas las condiciones tan adversas, rotos los sueños, a la maestra Hersilia no le queda otro camino que abandonar su intención y emprender “el regreso a su pueblo”. Pero esta idea está completamente alejada de la realidad. A los antorchistas no nos quita el sueño la idea de gobernar este o aquel municipio. Antorcha nació para emancipar a la clase trabajadora, para luchar a su lado y rescatarla de la miseria en que la ha sumido el injusto sistema en que vivimos.

Antorcha no nació con el estigma de organización electorera; si fuera así, hace muchos años estaría registrada como un partido político, pues sus dos millones de integrantes le permitirían competir por municipios y seguramente hasta por gubernaturas. Pero nadie debe equivocarse: el proyecto de Antorcha es mucho más ambicioso: Pretende organizar y educar políticamente a la clase trabajadora para llevar a esta clase a la toma del poder de la nación. Los dos requisitos: educar a la población y tomar el poder político, son indispensables para lograr el gran sueño (¡Ese sí es el sueño!) de conducir al pueblo de México a un estado de verdadera justicia social.

Los mexicanos que viven honradamente de su trabajo cotidiano, hombres y mujeres de la ciudad y del campo, son quienes producen la riqueza del país, pero son quienes menos disfrutan de esa riqueza. El gobierno federal y organismos internacionales aseguran que México es la economía número 14 del mundo; y comparado con los países de América Latina, resulta que somos el número 2.

Pero, ¿quién disfruta de esa enorme riqueza? Unos cuantos vivales. Los ricos, que son los dueños de la industria, el comercio, el transporte, los bancos, etc. Y del lado de los pobres, aparte de pobreza hay enfermedades, desnutrición, desempleo, educación deficiente e incompleta, drogadicción y otros males derivados de la terrible situación económica. Eso no puede seguir así.

Antorcha lucha y se esmera todos los días para cumplir este proyecto, que tiene como principal requisito que la gente se organice, pero también que se eduque políticamente, pues no se trata de repetir más de lo mismo, no se trata de que llegue al poder otra fuerza que, diciéndose diferente, no sea más que la misma gata pero revolcada. Antorcha no busca eso. 

Este proyecto ha sido invariable desde que Antorcha surgió en 1974; con esa idea los primeros líderes antorchistas se dispersaron por todo el país. Antorcha, desde que surgió, ha encabezado la lucha de los pobres de México por obras y servicios, sin tener el poder municipal. Antorcha se ha desarrollado hasta ser cientos de miles, solamente con el trabajo cotidiano y honrado, a favor de quienes necesitan apoyo.

En el camino de su desarrollo, se ha presentado la oportunidad de competir por el gobierno municipal, y en donde Antorcha considera que tiene oportunidades de ganar, compite. Pero los líderes de Antorcha jamás han buscado los cargos públicos como condición para realizar su trabajo. Los cargos simplemente se presentan como una consecuencia del desarrollo de ese trabajo. En Atlixco se escucha decir, de parte de ciudadanos y algunos líderes democráticos, que sería bueno que la maestra Hersilia Córdova Morán fuera la presidenta municipal. Nunca lo ha dicho, ni siquiera lo ha insinuado, la misma maestra. Pero llegado el caso, la dirigente de Antorcha tiene tanto derecho, como el que más, a buscar esa candidatura.

Los críticos de Antorcha buscan cualquier rendija para negarnos ese derecho. Por ejemplo, Daniel Sánchez escribe que Antorcha no puede gobernar una ciudad como Atlixco, que es enorme, pues sólo hemos gobernado algunos municipios rurales muy pequeños de los cuales traemos un “rancio hedor de caciques”. Si no asomara la cabeza de la intolerancia y del chovinismo, esa expresión nos provocaría una gran carcajada. Pero la frase no es tan inofensiva. Este tipo de expresiones suelen subir de tono hasta convertirse en acciones peligrosas. Esperemos que esta gente tenga conciencia de sus palabras.

¡Ah!, por cierto, Chimalhuacán, en el Estado de México, que Antorcha lleva gobernando ¡17 años!, sin que los chimnalhuacanos nos llamen “caciques”, tiene una población cercana a un millón de habitantes; Ixtapaluca, en ese mismo estado de la república, y que gobernamos ¡desde el año 2012!, tiene aproximadamente 450 mil habitantes. Lo decimos por eso que dice Daniel, de que Antorcha sólo gobierna municipios pequeños.

En Puebla gobernamos Tecomatlán y Huitzilan, el primero desde 1976 y al segundo desde 1984. Esos municipios, precisamente por los gobiernos de Antorcha, tienen cubierto prácticamente el cien por ciento de los servicios básicos, incluida la salud y la educación en todos sus niveles. Cada año se desarrollan nuevos proyectos de trabajo que, al aplicarse, resultan en mejores condiciones de vida para todos sus habitantes. Y nadie, excepto los verdaderos caciques, considera al Movimiento Antorchista como una organización “peligrosa”. Antorcha, para estos pueblos, es su organización.

Todo esto lo explicamos para que la gente no se deje engañar por lo que escriben o dicen algunos calumniadores profesionales, del tipo de Daniel Sánchez y Adrián Sarmiento, empleados de los grupos y personajes más reaccionarios de Atlixco y de toda la región, quienes saben muy bien que si un antorchista llegara a gobernar este municipio u otro, demostraría lo que es gobernar con justicia y honradez. El pueblo debe permanecer firme, al lado de su organización.

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