26 julio 2017
El Popular
El Popular Investiga

Dominan huachicol y narco la ruta migrante

Por Laura RUIZ |

En los municipios donde transitan los centroamericanos indocumentados, hay altos niveles de inseguridad

Karen Rojas | De las 41 demarcaciones que se incluyen en rutas migrantes, 28 son dominadas por huachicoleros

A los riesgos que enfrentan a lo largo del territorio mexicano, los migrantes centroamericanos suman al atravesar Puebla, que la mayor parte de municipios que pisan están vinculados en mayor o menor grado con el robo de combustibles.

De las 41 demarcaciones que se incluyen en rutas reconocidas por autoridades como de alta frecuencia de migrantes, por el tren identificado como La Bestia y por 6 tramos carreteros, 28 han sido afectados por los huachicoleros.

Mientras que la infraestructura ferroviaria recorre 17 demarcaciones, en las carreteras identificadas por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CDH Puebla) hay 36, 5 municipios se ubican en ambas rutas.

En la lista están 9 municipios que en 2016 registraron ductos ordeñados según Petróleos Mexicanos (Pemex): Acajete, Acatzingo, Ahuehuetitla, Amozoc, Esperanza, Palmar de Bravo, Puebla, Quecholac, Tecamachalco y Tepeaca.

En dicho territorio se ubican 80.09 por ciento de las mil 422 tomas clandestinas detectadas el año pasado y los registros mayores los tiene Tepeaca con 329 casos; seguido por Palmar de Bravo, con 281 y Acajete, con 164.

Con mil 139 ductos saqueados durante 2016 en los municipios recorridos por migrantes, se puede concluir que en promedio, por día, se registraron 3.1 robos cerca de la ruta de los centroamericanos.

La lista de municipios vinculados con delitos de huachicoleros es de 19 e incluye enfrentamientos con armas de fuego, policías acaecidos, pipas decomisadas, almacenes siniestrados, venta de producto y rutas de escape.

Este conteo abarca a Acatlán, Altepexi, Cañada Morelos, Chapulco, Ciudad Serdán, Izúcar de Matamoros, Petlalcingo, Rafael Lara Grajales, San Gabriel Chilac y San José Miahuatlán.

Asimismo, se encuentran San Nicolás Buenos Aires, San Salvador el Seco, San Salvador Huixcolotla, Santiago Miahuatlán, Tehuacán, Tehuitzingo, Tepanco de López y Tlacotepec de Benito Juárez.

Una revisión hemerográfica también permite observar que todos estos municipios registraron hechos relacionados con la ordeña de ductos entre el 27 de mayo de 2016 y marzo de este año.

Los asesinatos de policías a manos de huachicoleros ocurrieron en Tehuacán y en Tepanco de López, mientras los enfrentamientos contra delincuentes tuvieron lugar en en Acatlán, Cañada Morelos, Chapulco y Ciudad Serdán.

El listado incluye también casos como una vivienda incendiada en donde se almacenaba combustible robado en San José Miahuatlán, así como el de una familia intoxicada en una cisterna con material en Tlacotepec de Benito Juárez

Cruzan también una “mixteca caliente”

Dentro de las rutas carreteras por donde se reconoce el cruce de los migrantes, está la vía 190 proveniente de Oaxaca, en donde lo que resaltan son municipios vinculados con el narcotráfico.

Este tipo de crimen organizado tiene una presencia de hace más tiempo en Puebla que los huachicoleros y hay registro de ejecuciones, aseguramientos e investigaciones a funcionarios involucrados en por lo menos los últimos 15 años.

La carretera atraviesa un total de 13 municipios y en 11 de ellos, algunos con más de un caso, se detectó información durante una revisión hemerográfica sobre el tema.

Las demarcaciones vinculados con el tráfico ilegal de narcóticos son Acatlán, Ahuehuetitla, Atlixco, Huaquechula, Izúcar de Matamoros, Ocoyucan, Petlalcingo, San Andrés Cholula, San Gregorio Atzompa, Santa Isabel Cholula y Tepojuma.

Entre detenciones de capos está la de Ismael Coronel Sicairos, vinculado con los Beltrán Leyva, en 2011; en tanto que en San Andrés en 2002 fue detenido Benjamín Arellano Félix y en 2014, Daniel Fernández Domínguez, alias El Pelacas.

Si bien estos dos últimos hechos ocurrieron lejos de la carretera 190, el municipio metropolitano ha sido relacionado como el elegido por otros capos para situar sus viviendas.

En casos de autoridades está el exedil de Izúcar, Rubén Gil Campos, requerido en 2008 por Estados Unidos y para 2011 el exalcalde de Petlalcinco, Juan Carlos Vergara Tapia, se reportó prófugo con varios delitos, incluyendo vínculos con el narcotráfico.

Del listado destaca también el caso del municipio de Ocuyucan, donde en 2012 se detectó un narcolaboratorio, mientras que en el cercano Atlixco hay antecedentes de operativos.

Una muestra más de la presencia del narcotráfico es la aparición de Huaquechula, Izúcar, San Gregorio Atzompa y Santa Isabel Cholula en un listado de homicidios por narcotráfico reconocidos por el gobierno federal en 2013.

De manera general, las 11 demarcaciones vinculadas con el tráfico ilegal de drogas registran ejecuciones y levantamientos que no se vinculan directamente con el narcotráfico.

Uno de los más recientes, del primer trimestre de 2017, fue el homicidio del regidor de Quimixtlán, Agustín Guerrero Rojas, el 2 de febrero, sobre la carretera 190.

Advierten vulnerabilidad de centroamericanos

Para José Luis Sánchez Gavi, investigador de la Licenciatura de Relaciones Internacionales en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el crimen organizado puede impactar en la vulnerabilidad de los migrantes.

En marzo de 2016, el también académico expuso algunos de los riesgos que ya registraban hace cuatro y tres años, en el artículo “Movilidad humana. El fenómeno migratorio en Puebla bajo la perspectiva de la Iglesia católica”.

El texto publicado en la revista de Ciencias Sociales de la BUAP, Tla – melaua, explicó el autor en entrevista, se basó en notas periodísticas y entrevistas al titular de la Pastoral Migrante, Gustavo Rodríguez Zárate.

Algunos riesgos detectados, fueron extorsiones en que les quitaron dinero en la zona de Tehuacán y el ser cooptados por grupos delictivos que los ponían a pedir limosna o a robar autopartes en la ciudad de Puebla.

Estos casos, explicó, se pueden considerar en el marco de la delincuencia local; pero el tema del robo de hidrocarburos sí podría tener implicaciones mayores a considerarse por las autoridades.

“Si en el sur, si en el norte del país, el tema de migrantes se ha vinculado a que también han sido controlados por las organizaciones delincuenciales no será aventurar ninguna hipótesis el que en Puebla esté sucediendo lo mismo”.

Ante los huachicoleros, agregó Sánchez Gavi, las autoridades han demostrado también no hacer frente y estar involucradas desde altas esferas como sucedió con un exdirector de Seguridad Pública en el morenovalismo.

De manera general, explicó el investigador, las autoridades poblanas han sido omisas ante el tema del paso de migrantes centroamericanos, en parte porque ha llegado a considerársele mínimo frente al de otras entidades.

En los últimos años, destacó, se mencionó en la administración del exedil Eduardo Rivera Pérez el propósito de trabajar un censo de migrantes que recorrían la ciudad; sin embargo este al final no se concretó.

Destacan negocio y corrupción

La migración como una mina oro es uno de los términos con los que el Colegio de la Frontera Norte (Colef) buscó explicar algunos de los fenómenos que se enfrentan en territorio mexicano, con uno de sus diagnósticos en 2015.

El texto “Un análisis de los actores políticos y sociales en el diseño y la implementación de la política y la gestión migratoria en México”, dedica uno de sus capítulos sólo al negocio y a la corrupción que acecha a los migrantes.

En este, destaca por la situación de los huachicoleros y el narcotráfico en los municipios de la ruta migrante en Puebla, un apartado relacionado al control de territorios por organizaciones criminales.

De acuerdo con el Colef, una fecha clave es el año 2006 en que el gobierno del expresidente Felipe Calderón Hinojosa emprendió una guerra contra el narcotráfico, que también ha dejado saldos entre migrantes centroamericanos.

Al negocio de la droga, se detalla, los grupos sumaron extorsión a coyotes por migrantes que intentaran cruzar por diferentes puntos de las rutas migratorias compartidas con ellos, iniciaron los secuestros y también el reclutamiento.

“Es importante señalar que esta coincidencia en las rutas del narcotráfico y las rutas migratorias implica una gran vulnerabilidad de los migrantes a ser explotados por las organizaciones criminales”, establece la investigación.

Si bien son varios cárteles en México, el texto destaca a Los Zetas, pues se les atribuyen 268 migrantes muertos entre 2010 y 2011, en San Fernando, Tamaulipas, para advertir a traficantes y el uso de centroamericanos como halcones.

Deja un comentario

Te puede interesar